Lo primero es dejar de ser cortoplacistas

Desde hace mucho tiempo los uruguayos, cuando el clamor popular sube de tono, nos dedicamos a poner parches en situaciones urgentes, que poco tiempo después reaparecen y generalmente con mayor fuerza.
Cuando hablamos de seguridad podemos sostener, sin temor a equivocarnos que hace por lo menos veinte años o más, que el tema preocupa. Hemos perdido muchísimo tiempo en discutir diversos aspectos, todos válidos, pero también todos parciales
Que el número de policías, que la capacitación, que las cámaras, que las alarmas, que las leyes que es necesario sacar los militares a la calle.
Han pasado varios gobiernos, y muchas autoridades de diversos partidos, todas cuestionadas, todas señaladas como responsables por el auge delictivo, que aunque con distinto ritmo ha seguido creciendo incesantemente.
Es por eso que creemos que si hiciéramos un análisis profundo y honesto, sin tendencias de ningún tipo, sobre todo político, tendremos que admitir que nadie ha sabido encarar el tema con acierto.
Es que los uruguayos somos absolutamente cortoplacistas y aquellos problemas que requieren soluciones a largo plazo se nos escapan de la mira. A nadie interesan las soluciones que escapan al período de gobierno que estamos transitando y que se termina a los cinco años.
Cuando dejemos de pensar en el corto plazo, mirando todo de acuerdo al interés político, entonces podremos pensar en verdaderas soluciones.
Este es uno de los temas que no admite medidas a corto plazo No dudamos que pueden tomarse medidas acertadas, entendiendo por ello la represión y la sanción, pero serán siempre parciales. Pueden aportar una mejoría a la situación de cada momento, de cada época, pero nunca serán verdaderas soluciones al problema, por la sencilla razón que éste evoluciona permanentemente.
Nos explicamos. Mientras en la sociedad haya situaciones de desigualdad evidentes. Mientras haya niños, adolescentes y jóvenes que se encuentran solos y abandonados, en cuando nadie repara en su situación, si están mal alimentados, si están desocupados o a pesar de estudiar o formarse de nada les ha servido, entonces sólo será cuestión de que se den as circunstancias, como puede ser un gran apagón u otro fenómeno similar, para que gran parte de estas personas entienda que “es la de ellos” y salgan a hacer lo que entienden corresponde hacer.
Para entendernos. Se trata de un problema complejo, con muchas aristas y las medidas a corto plazo o parciales de nada sirven.
A.R.D.