Lo primero es dejar de ser cortoplacistas

Desde hace mucho tiempo los uruguayos, cuando el clamor popular sube de tono, nos dedicamos a poner parches en situaciones urgentes, que poco tiempo después reaparecen y generalmente con mayor fuerza.
Cuando hablamos de seguridad podemos sostener, sin temor a equivocarnos que hace por lo menos veinte años o más, que el tema preocupa. Hemos perdido muchísimo tiempo en discutir diversos aspectos, todos válidos, pero también todos parciales.
Que el número de policías, que la capacitación, que las cámaras, que las alarmas, que las leyes que es necesario sacar los militares a la calle.
Han pasado varios gobiernos, y muchas autoridades de diversos partidos, todas cuestionadas, todas señaladas como responsables por el auge delictivo, que aunque con distinto ritmo ha seguido creciendo incesantemente.
Es por eso que creemos que si hiciéramos un análisis profundo y honesto, sin tendencias de ningún tipo, sobre todo político, tendremos que admitir que nadie ha sabido encarar el tema con acierto.
Es que los uruguayos somos absolutamente cortoplacistas y aquellos problemas que requieren soluciones a largo plazo se nos escapan de la mira. A nadie interesan las soluciones que escapan al período de gobierno que estamos transitando.
Cuando dejemos de pensar en el corto plazo, mirando todo de acuerdo al interés político, entonces podremos pensar en verdaderas soluciones.
Días atrás alguien nos comentaba como luego de un viaje a China volvió sorprendido por la política que allí se emplea. Del desarrollo poco o nada se habla, porque está establecido de antemano (por lo que acá denominamos una política de Estado) la forma de desarrollo. Cada tres años se toman medidas menores, que se mantienen luego y cada diez años encaran una gran obra, para la que han estado trabajando durante los años anteriores.
Cuando se me mostró el proyecto que comenzaba a ejecutarse, de un puente de 50 kilómetros sobre el mar (ya tienen uno de 32 km), entonces fue más fácil entender por qué China es hoy una de las más grandes potencias mundiales.
Y no es que ellos no tengan problemas, incluso delito, porque allí funciona una de las mafias más temibles del mundo, pero para eso se ha trabajado y se trabaja con seriedad, sin otro interés que no sea el de todo el país.
China es hoy una potencia mundial en todos los aspectos, comenzando por el económico y eso no es improvisación, precisamente.
A.R.D.







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