Lo primero es no cobijar elementos nocivos

Trabajo y Vivienda son los dos elementos esenciales para el buen funcionamiento de cualquier comunidad.
El trabajo mueve cualquier comunidad y la encamina hacia actividades nobles y sanas. Es difícil que un hombre que viva de su trabajo, que se desempeñe correctamente, caiga en otras sendas relacionadas al ocio, a la vagancia que indefectiblemente llevan a la denominada “vida fácil”.
El trabajo digno, debidamente remunerado es pilar esencial para forjar familias bien constituidas, donde la cultura al trabajo pasa a ser un pilar esencial para todos sus componentes.
La vivienda digna. Esto es, un lugar donde la familia pueda tener suficiente intimidad y condiciones adecuadas de recogimiento, constituye el segundo elemento en importancia en esta temática.
En una comunidad en la que hay trabajo y la gente vive bien, es difícil que se planteen los problemas de seguridad y las manifestaciones de violencia que suelen aquejarnos por estos días.
Trabajar en esta línea es la mejor opción, porque si seguimos mirando para otro lado, como comunidad, lo que estamos haciendo es dejándole el campo libre a quienes probablemente desde muy lejos mueven sus intereses para que los valores de la sociedad queden de lado y se sustituyan por estas apetencias que sólo nos pueden dar gente ociosa y sin hábitos de trabajo, ni conducta positiva para la sociedad en su conjunto.
Obviamente que siempre hubo estas excepciones, que necesariamente deben ser encarriladas como corresponde, pero esto no puede conformarnos.
Lo que hoy aparece como preocupante es que el número de estas excepciones, de gente que se inclina por la vida fácil, de jóvenes que no trabajan ni estudian, sea cada vez mayor.
El ocio, la holgazanería lleva a la denominada “vida fácil” que desestima todo lo que sea inversión de tiempo y de sacrificio, de preparación, de conocimiento y preparación para un futuro promisorio.
Es la actitud que nos preocupa. Por diferente canales hoy la sociedad inculca esta vida fácil, cómoda, sin preocupaciones y les convence que lo que sirve es precisamente “tener”, a cualquier precio, de cualquier forma y por lo tanto nada de prepararse para otra cosa que no sea alcanzar el dinero, la fama, la comodidad en la vida de cualquier manera.
Esconder o minimizar las consecuencias de esta situación no ayuda a reencauzarla precisamente, porque es cobijar a estos elementos nocivos para cualquier comunidad, sea la que sea y donde sea.

Trabajo y Vivienda son los dos elementos esenciales para el buen funcionamiento de cualquier comunidad.

El trabajo mueve cualquier comunidad y la encamina hacia actividades nobles y sanas. Es difícil que un hombre que viva de su trabajo, que se desempeñe correctamente, caiga en otras sendas relacionadas al ocio, a la vagancia que indefectiblemente llevan a la denominada “vida fácil”.

El trabajo digno, debidamente remunerado es pilar esencial para forjar familias bien constituidas, donde la cultura al trabajo pasa a ser un pilar esencial para todos sus componentes.

La vivienda digna. Esto es, un lugar donde la familia pueda tener suficiente intimidad y condiciones adecuadas de recogimiento, constituye el segundo elemento en importancia en esta temática.

En una comunidad en la que hay trabajo y la gente vive bien, es difícil que se planteen los problemas de seguridad y las manifestaciones de violencia que suelen aquejarnos por estos días.

Trabajar en esta línea es la mejor opción, porque si seguimos mirando para otro lado, como comunidad, lo que estamos haciendo es dejándole el campo libre a quienes probablemente desde muy lejos mueven sus intereses para que los valores de la sociedad queden de lado y se sustituyan por estas apetencias que sólo nos pueden dar gente ociosa y sin hábitos de trabajo, ni conducta positiva para la sociedad en su conjunto.

Obviamente que siempre hubo estas excepciones, que necesariamente deben ser encarriladas como corresponde, pero esto no puede conformarnos.

Lo que hoy aparece como preocupante es que el número de estas excepciones, de gente que se inclina por la vida fácil, de jóvenes que no trabajan ni estudian, sea cada vez mayor.

El ocio, la holgazanería lleva a la denominada “vida fácil” que desestima todo lo que sea inversión de tiempo y de sacrificio, de preparación, de conocimiento y preparación para un futuro promisorio.

Es la actitud que nos preocupa. Por diferente canales hoy la sociedad inculca esta vida fácil, cómoda, sin preocupaciones y les convence que lo que sirve es precisamente “tener”, a cualquier precio, de cualquier forma y por lo tanto nada de prepararse para otra cosa que no sea alcanzar el dinero, la fama, la comodidad en la vida de cualquier manera.

Esconder o minimizar las consecuencias de esta situación no ayuda a reencauzarla precisamente, porque es cobijar a estos elementos nocivos para cualquier comunidad, sea la que sea y donde sea.







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