Lo que corresponde

La Intendencia Departamental formuló un llamado a interesados para cuatro puestos de mecánico de los ómnibus que hacen el recorrido urbano.
De acuerdo a lo que sabemos fueron cientos los jóvenes que se inscribieron esperanzados en acceder a un puesto de trabajo.
Hicieron varias pruebas y finalmente la Intendencia les comunicó a los ganadores -suponemos – si es que los hubo, porque los demás no fueron informados.
La Asociación de Obreros Municipales de Salto (ADEOMS), le hizo saber a la Intendencia que se habían cometido omisiones e irregularidades en el llamado, recordándole que existen pautas acordadas con el sindicato para este tipo de llamados, las que no fueron respetadas en este caso.
Sobre el punto nos ha llamado la atención dos aspectos.
El primero la buena disposición de la Intendencia para admitir el cuestionamiento de ADEOMS, atendiendo las críticas bien fundamentadas.
El segundo, el respeto a los concursantes del primer llamado, alcance que entendemos se impone porque sin duda alguna que le asisten todos los derechos, dado que si el concurso pecó de irregular no fueron ellos los culpables de dicha irregularidad.
Cabe consignar, aunque no estamos seguros de ello, que en todo llamado para puestos públicos, existen cláusulas que otorgan a los organismos la potestad de dejar sin efecto el llamado o declarlo desierto, alcance que no tenemos claro si fue lo que se hizo en esta ocasión o no.
Más allá de lo legal, creemos que por justicia lo que corresponde es respetar plenamente a los concursantes del primer llamado, es decir, determinar a los ganadores de acuerdo a las bases que se difundieron y por supuesto hacer una segunda convocatoria para que todo los demás puedan concursar.
Quienes hemos sostenido siempre que los trabajos públicos deberían ser llenados por sorteo o concurso, salvo los puestos estrictamente de confianza, nos alegramos que las cosas se hagan con el máximo de transparencia.
Hacerlo así es respetar y poner en vigencia la máxima de que “sean todos los uruguayos iguales ante la ley” y también – agregamos- al momento de competir por un trabajo público.
Demasiado precio han pagado aquellos compatriotas que no acceden a incorporarse a una determinada ideología o partido político para acceder a un puesto público.
En época de dictadura, eran considerados clase “C” y totalmente excluidos de concursos, sorteos y demás. En otras épocas, como no tenían militancia activa en el partido gobernante, tampoco tenían posibilidades de acceder al trabajo.
Es de las cosas que aspiramos a que nunca más vuelvan a suceder en nuestro país…







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