Los animales enfermos deben ser sacrificados

La extensión de la responsabilidad a los dueños de canes que se opongan a sacrificar a sus animales cuando el diagnóstico les dé positivo de Leishmaniasis a estos, es a nuestro juicio acertado.
Como toda norma depende de su aplicación y por lo tanto de la fiscalización que se haga luego en cuanto a su cumplimiento.
En estas columnas hemos fijado posición en referencia a este tema, nada simpático por supuesto.
Como amante de los animales y acérrimo defensor de la naturaleza, aclaremos de entrada que nada tengo contra una tenencia responsable de los animales. Es más, consideramos que una mascota en la familia forma parte de esta y por lo tanto también merece todos los cuidados correspondientes, vale decir, cuidados profesionales de médico veterinario, vacunación al día, alimentación correcta y adecuada, entre otros aspectos.
De allí que partamos de la base de que es primordial un diagnóstico certero, vale decir, irrefutable o lo más cercano a esto. Esta es la tarea del profesional veterinario, porque hay varios síntomas que dan pautas sobre un animal enfermo, aunque también se ha indicado que a veces los animales son asintomáticos.
Ahora bien, esta no es una tarea individual, porque si bien es muy importante la actitud que tenga cada uno, de poco sirve cuando hay muchas excepciones en la comunidad.
Entendemos que esta y las anteriores medidas que se han tomado apuntan esencialmente a concientizar a la población sobre la gravedad de esta enfermedad y las posibilidades de enfrentarla al menos con determinado éxito.
Lamentablemente se trata de una enfermedad incurable y hasta el momento no se han descubierto tratamientos eficaces para su eliminación a nivel canino e incluso tiene pocas posibilidades de control a nivel humano, salvo que la enfermedad sea detectada en forma temprana.
Esto deja sin opciones de salvar a los canes y otros animales una vez que ha contraído el parásito, porque aún cuando no desarrollen la enfermedad son vectores de la misma, vale decir si la famosa mosquita les pica y luego pica a un ser humano le transmite la enfermedad a este.
Como dicen los jóvenes “todavía no nos cae la ficha” con respecto a esta plaga dado que una vez presente la enfermedad la cuestión es entre mantener la mascota enferma, arriesgando la salud de los humanos de la familia, principalmente los niños quienes más están en contacto con ellos o eliminarlas, aún a sabiendas del dolor que nos cause la decisión.
Como es de suponer no existe otra opción que el sacrificio del animal.