Los candidatos “a medida”: conozcamos ventajas y desventajas

Seguramente que la mayor novedad en este ciclo de elecciones próximo a iniciarse es la reciente aparición de alguien totalmente ajeno a la política, alguien a quien nadie conocía pocos meses atrás y sin embargo hoy casi ya nadie ignora de quien se trata cuando se lo nombra.
Más allá de tomar posición a favor o en contra de la persona de quien se trata y de esta novedad, nos interesa analizar todo lo que rodea a este hecho.
En primer lugar, nadie puede dudar que la adhesión que despierta esta nueva opción dentro del Partido Nacional responde al hecho de que hay un gran escepticismo entre los uruguayos con la política toda. Mejor dicho, con el sistema político y muchas de las personas que ingresan a los cuadros directrices de él.
Si la opción ha “prendido” más allá de lo que se podía esperar es porque seguramente tiene varios aciertos.
En primer lugar y más allá de lo que la enorme mayoría afirmaba meses atrás, cuando recién apareció, hoy Sartori aparece como un rival a tener en cuenta en el Partido Nacional donde “`puntea” muchos mejor que varios candidatos tradicionales del partido. Quien se ha quedado con los viejos folletines, haciendo política a la antigua, seguramente observará como se desdibuja.
Es que Sartori es un producto que maneja muy acertadamente las nuevas tecnologías y en principio aparece como respondiendo a la expectativa sobre todo de la juventud y de hombres y mujeres ya más que cuarentones que no vivieron los tiempos difíciles del país. Sus dichos nos resultan “simpáticos”, su figura agradable y bien cuidada, con un dejo de sencillez y humildad, que dicho sea de paso, no sabemos si es la verdadera…
Hay que tener mucho cuidado con estos candidatos “a medida”, porque los jóvenes pueden cometer errores, pero la gente madura, mayor que ellos está obligada a analizar más, a informarse más y a hurgar más en la historia para conocer de primera mano de dónde venimos, quiénes somos y cómo venimos…
Como todo en la vida, tiene ventajas y desventajas…
No se trata sólo de lo que nos resulta agradable escuchar y prometer… procurando trazarnos el camino a nuestra voluntad. Estamos obligados a pensar más y a ayudar a pensar, a combatir los dichos que entendemos se expresan a la ligera, porque sus consecuencias las padeceremos luego todos y no sólo ellos y sus seguidores.
Ojalá nos equivoquemos, pero los antecedentes que existen de estas situaciones no sólo a nivel regional, no son muy auspiciosos precisamente…

A.R.D.







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