Los daños del “derecho al pataleo” desatendido

LLa convicción mayoritaria en el pueblo uruguayo de que el “derecho al pataleo”es inútil, tanto  que difícilmente algún cliente o usuario llega a estampar un reclamo por escrito, eso debería ser al menos, un elemento sumamente preocupante, no sólo  para una empresa, sino para el sistema y el país en general.
Renunciar a ejercer un derecho, porque existe el convencimiento de que se trata de una pérdida de tiempo, es asumir que se está totalmente desprotegido y esto significa que una comunidad no respeta los derechos de sus integrantes, por lo tanto es un concepto muy nocivo sobre la empresa, el servicio o la comunidad.
Cuando esta es la convicción mayoritaria, significa que estamos ante un grave problema. Es posible que los mismos funcionarios que hoy no le dan al tema la importancia que tiene, porque se hallan del  otro lado del mostrador, sintiéndose  invulnerables y distanciándose de la situación del cliente, mañana pueden estar en la situación opuesta y por lo tanto sufrir lo mismo que han puesto  en práctica a sus clientes o conciudadanos.
Una comunidad que se precie de ser respetuosa de los derechos de sus integrantes debe asumir que la protección de los derechos legítimos de un usuario debería de ser un bien ineludible en todos los casos en que los reclamos se hagan debida y correctamente.
Si hoy gran parte de los uruguayos entiende que reclamar, sobre todo ante un organismo público es perder el tiempo, se debe a que  seguramente han tenido experiencias lamentables en este sentido.
No desconocemos que muchas veces estas experiencias no son razonables precisamente, no en todos los casos al cliente le asiste razón en sus reclamos, pero la esencia de la cuestión está en escuchar, en hacer sentir al usuario que pueder hacer su reclamo, que está ejerciendo un derecho legítimo por lo menos a tener las explicaciones del caso.
Quien no sea capaz de dar explicaciones de recibir quejas -a veces molestas y fuera de lugar – y de canalizarlas de la forma que corresponda, sencillamente no está preparado para la función.
Es la misma actitud, la misma política que lleva luego a que observemos cómo no se respetan los derechos de los niños y ancianos. Como es posible que se ataque y se pueda lastimar a mujeres y ancianos para robarles a veces unos míseros pesos o un vetusto celular.
Se nos puede decir que estamos “entreverando los tantos”, que una cosa nada tiene que ver con la otra, pero indiscutiblemente, el sentirnos ajenos a los problemas y las dificultades de la gente desemboca en hechos como los que relatamos…, total ¿qué me importa si no es a mí?
¡Lamentable!

La convicción mayoritaria en el pueblo uruguayo de que el “derecho al pataleo”es inútil, tanto  que difícilmente algún cliente o usuario llega a estampar un reclamo por escrito, eso debería ser al menos, un elemento sumamente preocupante, no sólo  para una empresa, sino para el sistema y el país en general.

Renunciar a ejercer un derecho, porque existe el convencimiento de que se trata de una pérdida de tiempo, es asumir que se está totalmente desprotegido y esto significa que una comunidad no respeta los derechos de sus integrantes, por lo tanto es un concepto muy nocivo sobre la empresa, el servicio o la comunidad.

Cuando esta es la convicción mayoritaria, significa que estamos ante un grave problema. Es posible que los mismos funcionarios que hoy no le dan al tema la importancia que tiene, porque se hallan del  otro lado del mostrador, sintiéndose  invulnerables y distanciándose de la situación del cliente, mañana pueden estar en la situación opuesta y por lo tanto sufrir lo mismo que han puesto  en práctica a sus clientes o conciudadanos.

Una comunidad que se precie de ser respetuosa de los derechos de sus integrantes debe asumir que la protección de los derechos legítimos de un usuario debería de ser un bien ineludible en todos los casos en que los reclamos se hagan debida y correctamente.

Si hoy gran parte de los uruguayos entiende que reclamar, sobre todo ante un organismo público es perder el tiempo, se debe a que  seguramente han tenido experiencias lamentables en este sentido.

No desconocemos que muchas veces estas experiencias no son razonables precisamente, no en todos los casos al cliente le asiste razón en sus reclamos, pero la esencia de la cuestión está en escuchar, en hacer sentir al usuario que pueder hacer su reclamo, que está ejerciendo un derecho legítimo por lo menos a tener las explicaciones del caso.

Quien no sea capaz de dar explicaciones de recibir quejas -a veces molestas y fuera de lugar – y de canalizarlas de la forma que corresponda, sencillamente no está preparado para la función.

Es la misma actitud, la misma política que lleva luego a que observemos cómo no se respetan los derechos de los niños y ancianos. Como es posible que se ataque y se pueda lastimar a mujeres y ancianos para robarles a veces unos míseros pesos o un vetusto celular.

Se nos puede decir que estamos “entreverando los tantos”, que una cosa nada tiene que ver con la otra, pero indiscutiblemente, el sentirnos ajenos a los problemas y las dificultades de la gente desemboca en hechos como los que relatamos…, total ¿qué me importa si no es a mí?

¡Lamentable!







El tiempo

Ediciones anteriores

noviembre 2018
L M X J V S D
« oct    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

  • Otras Noticias...