Los medicamentos costosos

Los
medicamentos
costosos

La entrega de medicamentos de alto costo por parte de las instituciones a cargo de la salud ciudadana, pone de manifiesto una discusión que no por añeja deja de ser relevante.

Hemos escuchado como argumento plantear como disyuntiva si es más aconsejable conceder un medicamento que se sabe que a lo sumo servirá para lograr una sobrevida de un mes o dos, en condiciones precarias o por el contrario, destinar los recursos económicos que demanda la entrega de dicho medicamente a un tratamiento para enfermos de otras dolencias que pueden llegar a tener una sobrevida de 20 o  30 años.

Entendemos que es este un argumento falaz. No es buena cosa mercantilizar la medicina. Cuando se reduce a este aspecto, se está midiendo con un argumento estrictamente comercial, ¿debe la institución gastar a veces hasta 10 mil dólares en un medicamento para un enfermo terminal?. O ¿debe invertir este dinero en tratamientos a otros pacientes que pueden vivir muchos años más?.

Esta es la verdadera temática y esto significa medir el asunto estrictamente como una inversión, un negocio que debe rentable o si no no es un buen negocio.

Así las cosas, tenemos claro que se trata de una problemática compleja y es muy diferente, cuando el paciente del que hablamos es un amigo, o un familiar directo, o cuando es un “perfecto desconocido”.

En el  primer caso, somos capaces de exigir que se agoten las posibilidades de mantenerlo con vida, aún cuando todo indique que es casi una utopía.

En el caso restante, la enorme mayoría de nosotros mira para otro lado y deja hacer, esto es, de alguna manera justifica que no se gaste hasta el último centavo en tratar de salvarle la vida al paciente.

Es que en buena medida las posibilidades de mantener o recuperar la salud depende del dinero que pueda aportar al sistema de salud que le atiende.

Sabemos que en nuestra ciudad se han planteado casos en que los pacientes han tenido que exigir la entrega de estos medicamentos, quizás no tan costosos, pero que encarecen cuando un tratamiento requiere de tomarlo periódicamente durante largo tiempo.

En estos casos, generalmente el medicamento se consigue, se entrega bajo determinadas condiciones y por lo menos en los papeles con determinado controles.

Es lo que corresponde. Así como hay pacientes que pasan muchos años aportando al sistema sin tener que recurrir nunca a él, también hay que saber que llegado el caso, puede haber pacientes que requieran de costosos medicamentos y el sistema nacional de salud debe apuntar a compensar una cosa con la  otra, sin desatender a nadie.