Los papeles que van quedando anacrónicos

La informática, como abanderada de la tecnología de las comunicaciones es hoy una herramienta imprescindible  en todos los ámbitos.
Tanto es así que ingresar a un supermecado u otra empresa de cierto porte y  notar que aún se maneja con la tradicional caja registradora, es una excepción. Las limitaciones de éstas frente a la computadora que de antemano  posee toda la información sobre el stock y los precios de la mercadería, son notorias.
Pero  obviamente que la marcha más lenta del desarrollo de la informática es en los campos donde se requiere de mayor certeza y mayores garantías para desenvolverse.
Así se explica que en el sistema financiero esta incorporación haya sido lenta y gradual, si bien hoy es imprescindible.
En otro terreno donde se nota el avance de la tecnología, aunque también a pasos lentos es en cuanto al denominado “gobierno electrónico”.
Hoy mucha de la información que se atesora en papel, va pasando gradualmente a formato electrónico. Es más, se está llegando a los datos identificatorios de la persona mediante el ADN, que sustituirá en el futuro a las huellas dactilares.
Pero de la misma manera, los gobiernos -sobre todo del tercer mundo- mantienen un sistema burocrático, basado en una papelería totalmente obsoleta.
Uno de los casos emblemáticos es la constancia de haber jurado a la bandera, requisito que aún se exigen en muchas instituciones del Estado.
Hoy día es un absurdo. El hecho de que se prometa fidelidad a la bandera no compromete a nada, ni nos hace más patriotas a quienes hemos jurado esta fidelidad. Felizmente Uruguay ya anunció un proyecto para eliminar esta exigencia.
Pero si hay un documento emblemático por excelencia en cuanto a exigencias burocráticas, es el pasaporte. Uno de los documentos personales más importantes para viajar por el mundo, pero también, al menos en el Uruguay, más costoso y demorado en su obtención, entre otros aspectos, porque sigue siendo un soporte de papel.
Eso sí, lo que parece estar fuera de contexto es el uso que muchas veces se hace de las bases de datos informáticos. En este sentido, hemos recibido quejas de algunos usuarios de la  salud, a quienes la mutualista o salud pública ha extraviado la historia clínica o bien concurren a vacunarse y lo que figura en el carné no figura ingresado en soporte informático, por lo tanto se procede a una nueva vacunación.
El gobierno electrónico es casi una necesidad de nuestros días, pero también lo es que el nuevo sistema ofrezca las máximas garantías de seguridad al usuario.
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La informática, como abanderada de la tecnología de las comunicaciones es hoy una herramienta imprescindible  en todos los ámbitos.

Tanto es así que ingresar a un supermecado u otra empresa de cierto porte y  notar que aún se maneja con la tradicional caja registradora, es una excepción. Las limitaciones de éstas frente a la computadora que de antemano  posee toda la información sobre el stock y los precios de la mercadería, son notorias.

Pero  obviamente que la marcha más lenta del desarrollo de la informática es en los campos donde se requiere de mayor certeza y mayores garantías para desenvolverse.

Así se explica que en el sistema financiero esta incorporación haya sido lenta y gradual, si bien hoy es imprescindible.

En otro terreno donde se nota el avance de la tecnología, aunque también a pasos lentos es en cuanto al denominado “gobierno electrónico”.

Hoy mucha de la información que se atesora en papel, va pasando gradualmente a formato electrónico. Es más, se está llegando a los datos identificatorios de la persona mediante el ADN, que sustituirá en el futuro a las huellas dactilares.

Pero de la misma manera, los gobiernos -sobre todo del tercer mundo- mantienen un sistema burocrático, basado en una papelería totalmente obsoleta.

Uno de los casos emblemáticos es la constancia de haber jurado a la bandera, requisito que aún se exigen en muchas instituciones del Estado.

Hoy día es un absurdo. El hecho de que se prometa fidelidad a la bandera no compromete a nada, ni nos hace más patriotas a quienes hemos jurado esta fidelidad. Felizmente Uruguay ya anunció un proyecto para eliminar esta exigencia.

Pero si hay un documento emblemático por excelencia en cuanto a exigencias burocráticas, es el pasaporte. Uno de los documentos personales más importantes para viajar por el mundo, pero también, al menos en el Uruguay, más costoso y demorado en su obtención, entre otros aspectos, porque sigue siendo un soporte de papel.

Eso sí, lo que parece estar fuera de contexto es el uso que muchas veces se hace de las bases de datos informáticos. En este sentido, hemos recibido quejas de algunos usuarios de la  salud, a quienes la mutualista o salud pública ha extraviado la historia clínica o bien concurren a vacunarse y lo que figura en el carné no figura ingresado en soporte informático, por lo tanto se procede a una nueva vacunación.

El gobierno electrónico es casi una necesidad de nuestros días, pero también lo es que el nuevo sistema ofrezca las máximas garantías de seguridad al usuario.