Los policías enemigos de los policías

La conmemoración del Día del Policía Caído en Cumplimiento del Deber, que ha sido celebrada en todo el país, es una buena oportunidad para reflexionar sobre la función policial, sus derechos, sus obligaciones, sus responsabilidades, sus riesgos y sobre todo las condiciones que debe tener en el desempeño de su función.
Decimos esto porque indudablemente que cada uno de estos elementos merece un cuestionamiento particular, dado que también han sufrido alteraciones en los últimos años.
Las cosas deben ser muy claras y más allá de todo hecho puntual, pretendemos hoy establecer con nitidez las diferencias existentes entre el Policía que cumple a carta cabal con su función,
e incluso arriesga su vida y aquel que llevado por móviles espurios no sólo se ha corrompido, sino que corrompe con su actitud la credibilidad de la institución que integra ante la opinión pública. A estos los llamamos traidores.
La función policial también ha sufrido importantes modificaciones en la vida moderna, en cuanto a que la rigidez de la disciplina policial, en cuanto a horarios, a riesgos y demás debería ser debidamente revisada a la luz de la nueva situación.
Nadie puede ignorar que con todas las mejoras e incentivos que se han otorgado a la Policía, esta sigue siendo una de las funciones menos atractivas socialmente.
De allí que a la hora de ver quienes se presentan a los llamados para integrar los cuadros policiales, tenemos entendido que se han “flexibilizado” muchos las exigencias y éstas no siempre han sido adecuadas.
Lamentablemente en algunos casos – no en todos – este tema está en la base de situaciones lamentables, en los que la deformación sufrida en los primeros años de vida pesa a tal punto que pronto la corrupción del dinero fácil lleva a dejar de lado las responsabilidades de la función.
Un Policía corrupto no es un enemigo más, sino que siguiendo aquello de que “no hay peor astilla que la del mismo palo…”, se vuelve el peor enemigo, capaz de “advertir” y defender a sus compinches delincuentes de los planes de la PSolicía.
Es sólo uno de los elementos a considerar o quizás a reconsiderar porque sin duda alguna la inseguridad que vive la población uruguaya no tiene un solo motivo y por lo tanto nadie debiera sentirse totalmente del otro lado del mostrador…
Mientras no lo entendamos así, solo les estamos dando más tiempo y posibilidades a quienes no tienen ley alguna.
A.R.D.