Los puntos sobre las íes

El libro de María Urruzola, una destacada periodista compatriota, sobre el difunto Fernández Huidobro (“Eleuterio Fernández Huidobro, sin remordimientos” editado por la editorial Planeta) comenzó a circular en cuanto a su contenido esta semana, aún anes de llegar al público, luego de una entrevista a Urruzola en el El Espectador que generó una reacción moderada del mujiquismo, revoluciona el ambiente de nuestros días y por lo tanto es necesario analizarlo fríamente.
No tenemos elementos de investigación suficientes como para verificar o descartar sus afirmaciones, atribuidas a un extupamaro que no se identifica, pero sí tenemos elementos que son importantes tener en cuenta al tiempo de tratar de saber si realmente estamos ante un hecho cierto o una “novela” sobre una persona ya fallecida hecha para ganar “rating”.
Si bien se dan indicios de quién sería la persona mencionada, nos llama la atención que no se la identifique debidamente.
Y no estamos afirmando nada. Al contrario, Urruzola es una periodista que nos merece mucho respeto porque siempre ha sido seria en lo que ha escrito y lo ha hecho sobre temas muy serios y controvertidos, pero esto no significa confiar a ciegas en lo escrito.
Hay que entender que cuando no se mencionan fuentes que se puedan chuequear, entrevistar o escuchar, una versión pierde gran parte de sus posibilidades de ganarse la credibilidad del lector.
La posibilidad de lo que supuestamente relata su fuente, sobre la financiación del MPP en base a atracos y delitos armados que habrían consumado extupamaros, no es de descartar en primera instancia, pero tampoco tenemos elementos verificables para saber si ha sido así.
Los hechos de despojo ilegítimos mediante el uso de armas de fuego o de estratagemas económicas, corrupción política o similar, han sido, son y serán siempre “patrimonio” del sistema político. En algunos casos -quizás como en este – trascienden a nivel público, en la mayoría de los casos no.
Son tan detestables y condenables los únicos como los otros casos, la diferencia radica en que muchas veces no los conocemos, porque precisamente están hechos a resguardo a de la opinión pública.
En buen romance, no descartamos que realmente haya sido así, y sería totalmente condenable, pero en tanto no tengamos elementos suficientes para verificar o descartar, no tiene para nosotros más valor que el de una simple versión.