Los que se consideran libres de toda responsabilidad

Después escriben cualquier cosa… el reproche de un funcionario del Centro Departamental de Salud hacia los periodistas que ayer esperaban, convocados para un taller informativo precisamente con altas autoridades del Ministerio de Salud Pública, que por primera vez viajaron a Salto para evacuar debidamente las consultas periodísticas sobre la emergencia sanitaria que fuera declarada en el departamento, merece algunas puntualizaciones.
Primero, es frecuente que el concepto que maneja el funcionario – en alguna medida con razón – sea el que tengan las autoridades sanitarias del departamento con respecto a lo que trasmiten los medios de comunicación masiva.
Segundo, entender que uno está fuera de la cuestión es errarle de entrada. Si alguien “desinforma”, en lugar de informar, se supone que quien debe informar debe ser en primer lugar el organismo o la autoridad departamental responsable del tema. En este caso la Dirección Departamental de Salud y si no lo hace o es difícil tener su palabra, como lo planteó algún colega en la oportunidad a las propias autoridades visitantes, es parte del problema.
Tercero: cuando se generaliza se cometen errores graves, lo hemos dicho y explicado muchísimas veces. Hay médicos, como hay veterinarios, abogados, periodistas etc. buenos y malos. Los hay capaces e incapaces. Preparados e improvisados. Cuando se mete a todos en la misma bolsa, en lugar de precisar debidamente de quien se habla se están cometiendo gruesas injusticias, salvo que precisamente se entienda que todos son malos y sólo uno es el bueno, el capacitado, el apto e idóneo en el manejo de la información.
Cuando se sostiene “escriben cualquier cosa”, lo que corresponde es que se precise de quien se habla y también si se habla de todos juntos. Si hay algo errado o incorrecto, lo que corresponde es que la autoridad o el organismo responsable se lo haga saber a dicho medio.
La responsabilidad de la comunicación social es de todos los que en ella participamos y es además un bien muy valioso, que debemos cuidar y perfeccionar. Informar debidamente es nuestra responsabilidad, para ello debemos tener el debido acceso a las fuentes. Si estas se esconden, no aparecen, no pueden hablar porque el organismo no se lo permite, entonces también son responsables de la desinformación.
Confirmar, verificar, ubicar al lector en el contexto de los temas, pasa a ser nuestra responsabilidad, pero todo aquel que es parte del tema y se siente sin responsabilidad, porque son otros los que desinforman, está errándole de entrada.
No somos ni pefectos, ni los más aptos ni los más capacitados. Eso sí, a la hora de asumir responsabilidades no le cedemos nuestro lugar a nadie.
¡Que conste!
Alberto Rodríguez Díaz







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