Los tiempos que se vienen

Se vienen tiempos difíciles y ya nadie puede ignorarlo. Lo sabe el gobierno, lo sabe la oposición y lo saben trabajadores y empresarios, aunque las actitudes frente a esta realidad pueden ser muy diferentes. Hay quienes lo dicen y tratan de enfrentarlos y quienes guardan silencio con pseudo discreción, tratando de sacar provecho para sus intereses.
El cambio climático ha llegado y con él las nefastas consecuencias a las que no les prestamos la atención debida en su momento. El tornado de Dolores y las crecientes fueron sólo una muestra, porque también está presente otro aspecto, silencioso, pero tanto o más peligroso que estas, como es la sanidad, peligrosas plagas casi desconocidas para Uruguay durante décadas hoy están presentes, si no plenamente, sí en las etapas preliminares.
Es sabido que el Aedes Aegypti, mosquito vector del Dengue, el Chikungunya y el temible Zika, está presente en el territorio nacional desde hace varios años.
Lo mismo sucede con el insecto (especie de diminuta mosquita) que transmite la Leishmaniasis, luego de picar a un animal infectado.
Con uno u otro origen son todos aspectos que tienen consecuencias económicas, es decir, afectan y afectarán la situación económica del país. Tanto el costo de la reconstrucción, limpieza y desinfección de las fincas afectadas por el tornado o las inundaciones, como el alto costo de las consecuencias sobre la producción agrícola y lo que significará el enfrentamiento de las enfermedades antes que se vuelvan epidemias.
Es en estos momentos en que se hace necesario asumir que todos tenemos responsabilidad y compromiso en esta hora. Lo sabe el gobierno nacional que debe enfrentar un altísimo costo dejado por las inundaciones, el tornado, el mes de lluvias casi permanentes que hemos tenido y seguramente las consecuencias que vendrán después.
Lo saben los productores y empresarios. Algunos que han perdido todo, otros que saben que apenas si les dará para volver a empezar.
También lo saben los trabajadores que a través de la central sindical (PIT-CNT) han manifestado su voluntad de buscar caminos para tratar de paliar la situación.
Es por lo tanto tiempo de dejar de lado muchos objetivos, políticos, ideológicos, grupales, sectoriales y demás, para tratar de acordar y tranzar al máximo posible a los efectos de que los tiempos que se vienen sean lo menos nocivo posibles.
Este es el desafío. Entenderlo para atenderlo y sobre todo saber determinar cuáles son los límites entre la voluntad de colaborar sin “ventajear” es la cuestión. Si encontramos estos límites entre todos, seguro que saldremos adelante, en caso contrario, nos esperan años muy difíciles y conflictivos.