Mal olor le siento al gato…

En las últimas horas se confirmó que uno de los integrantes de la banda que rapiñó una importante remesa de dinero a escasa distancia del Parlamento Nacional, es hijo de un tupamaro que estuvo años preso y según los informes trascendidos “no se descarta” que haya más familiares de tupamaros que empuñando fusiles y disparando integren las denominadas “super bandas” que tienen a mal traer la tranquilidad en el país.
En esto queremos ser muy claros. En primer lugar todos los delincuentes responsables de estas acciones deben ser debidamente sancionados con lo que establece la ley que no son penas blandas precisamente.
Sea hijo de quien sea, o padre o hermano, o medio hermano…atribuir el parentesco para de alguna manera vincularlo a estas acciones nos parece no sólo erróneo, sino canallesco.
Nadie en su sano juicio pudo vincular al ex presidente Julio María Sanguinetti con las acciones de que es acusado su medio hermano en España. No es lógico, no es razonable, menos si no hay prueba alguna. Las discrepancias ideológicas no bajar al terreno canallesco de tratar de enlodar personas por consanguinidad.
No tenemos nada contra la mención, vale decir de quien es familiar un acusado o el autor de un delito, pero sería demasiado ingenuo ignorar los motivos por los cuales se hacen las menciones.
Pero esto no nos inhibe de analizar por qué se llega a estas situaciones. Sin pretender justificar nada, porque entendemos que ha quedado claro nuestra más enérgica condena a todo lo que se hace fuera de la ley, pero esto no quita que estemos convencidos de que es consecuencia de la política del “hacé la tuya”, de lo que se ha pregonado directa o indirectamente, dejando de lado el sacrificio, el esfuerzo para conseguir los objetivos deseados.
Si la cuestión es tener, lograr lo que pretendemos alcanzar, sea de la forma que sea, estos casos serán cada vez más frecuentes. Mientras la sociedad siga destacando a quienes “tienen”, por encima del conocimiento, de la preparación, del esfuerzo y sacrificio, de quienes eligen el mejor camino, pobre de nosotros.
Ahora bien, como sostiene el dicho: el quemado con leche ve la vaca y dispara, no podemos desvincular hechos como la mención a los tupamaros, el “malestar” de los militares y la numerosa concurrencia a la asamblea de militares retirados en El Prado.
Como quien dice, “mal olor le siento al gato…”.
A.R.D.