Malabares por la diaria

Cuando veo a los jóvenes, casi niños a veces limpiando vidrios de los autos o haciendo malabares mientras el semáforo detiene a los vehículos. Pienso ¿adónde iremos?
¿Cómo es posible que haya jóvenes haciendo esto, en lugar de estudiar, de aprender un oficio o de trabajar en algo más digno?
Me pregunto asimismo. ¿Es correcto darle una moneda para ayudarles así sea (supuestamente) a alimentarse o lo mejor es pasar inconmovibles y dejar que se golpeen contra la realidad de la vida, para que aprendan que lo que deben hacer es trabajar, aprender un

oficio o adquirir conocimientos?
De quién ha sido la culpa o cuáles han sido los motivos que han determinado que no lo hagan y hayan optado por esta vida, que no es vida, que es sólo una forma de subsistir, sin mayor chance de un mañana mejor. ¿Ha sido de ellos, de sus padres, de su entorno o de todos?
Todos tenemos al menos parte de culpa en esto que hoy nos espanta, porque todos debimos pronunciarnos frente a determinadas políticas y fuimos advertidos a tiempo de cuáles serían los resultados, pero no creímos, optamos por otro camino. Nos equivocamos, aunque no lo asumamos.
Seguramente que no todos de estos chicos querían este camino cuando empezaron, pero con la barriga vacía, con su madre o sus hermanos en la misma situación, no se estudia, la mente está en otra cosa, imposible concentrarse y esto no es justicia social precisamente…
Estas políticas que no son otra cosa que fomentar el consumismo. El tener el último celular, la tele más grande, la mejor moto o el mejor automóvil, cueste lo que cueste. A esto es lo que se nos lleva a través de los grandes medios, de la publicidad cada vez más atractiva y esto es lo que lleva, primero a endeudarnos hasta la manija para comprarlos y luego asumiendo que la plata no da y por lo tanto hay que conseguir otro trabajo, aunque se termine por no cumplir en ninguno y se corra un alto riesgo de quedar sin ninguno…
En medio de esto las grandes víctimas son los niños. Esos niños que primero tuvieron todo lo que quisieron pero cuando vienen las dificultades, quedan con el deseo y la aspiración de tener lo que los demás tienen, pero sin posibilidad alguna de alcanzarlo.
Padres desesperados que pronto habrán de caer en desavenencias, cuando no en violencia doméstica.
Esos niños, luego adolescentes que miran como otros tienen y ellos no, tienen además muy metido adentro que la cuestión es alcanzar los bienes, sea como sea y por lo tanto, porque así le hemos inculcado, no repararán en los medios para alcanzar sus objetivos.
Esta misma sociedad ha llevado a la formación de clases sociales. Están los que disponen de algo de dinero para satisfacer sus aspiraciones de un nivel de vida digno y están aquellos que aspiran a lo mismo y no tienen ni van a tener nunca suficiente dinero bien habido para satisfacerse.
Esta es la realidad. Esto es lo que explica que haya cada vez más adeptos a obtener “plata fácil” y como se ve, el mal tiene muchas raíces y seguramente algunas de ellas nacen muy cerca de nosotros…
Alberto Rodríguez Díaz.