Mandala, la nueva “manganeta”

Lo es nuevo para nosotros y por lo tanto no nos sorprende lo que ha despertado el interés de una jueza por investigar y conocer el sistema piramidal denominado “mandala”. Se trata de un sistema similar a otros ya conocidos en América Latina donde han dejado “el tendal” de incautos que creyeron en el sistema que promete multiplicar la suma aportada, en el caso del mandala promete devolver ocho veces más de la suma aportada.
Para esto, hacen saber al nuevo integrante del sistema el caso de algunas personas que ya han cobrado lo que efectivamente se les había prometido, es decir, ocho veces más de lo aportado.
El perverso sistema se basa en la premisa aquella de que no hay peor mentira que la que tiene una parte de verdad…
De acuerdo a lo que se sabe y ha sido publicado por “El Observador” en su edición de ayer miércoles 19. De confirmarse las sospechas que se tienen sobre la estructura de financiamiento piramidal que se expandió en el departamento aludido en los últimos meses, en caso de que haya existido engaño, podría configurar el delito de estafa, informó a El Observador la División de Comunicación Institucional (Dicomi) de la Suprema Corte de Justicia.
Explica “El Observador” que los mandalas, telares o fractales son estructuras financieras que prometen devolver ocho veces el dinero que los integrantes aportan. Hay grupos a los que se ingresa con US$ 1.400, exclusivos para mujeres, y otros de US$ 190, $ 5.000 y $ 1.000. En todos los casos, la recompensa prometida es ocho veces lo aportado, pero el dinero no se invierte, sino que solo se reparte, por lo que la ecuación se mantiene siempre: cada vez que uno gana dinero, ocho pierden; por cada 100 que ganan, pierden 800.“Para que las personas que ingresan al grupo cobren su premio, el sistema debe reproducirse. El compromiso de los nuevos miembros del mandala, además de aportar su parte en efectivo, es sumar dos nuevos integrantes que también «regalen» al grupo sus partidas. Esta forma de estructura piramidal se vuelve insostenible con el tiempo, porque una vez que escasean nuevos interesados, el crecimiento del grupo se estanca y los últimos en entrar se quedan sin cobrar.
Además añade que: «La estafa no es nueva, pero se sigue extendiendo por América Latina, desde Argentina hasta México, Chile, Colombia, Uruguay o Ecuador», informó la cadena estatal británica BBC el miércoles 5 de octubre.“Para que las ocho personas que permiten la formación de un nuevo mandala puedan cobrar lo prometido (ocho veces lo que aportaron), se necesita que el grupo tenga un crecimiento exponencial en tres niveles y, por lo tanto, se requiere el ingreso y el aporte de 112 nuevos miembros.
Fuentes policiales informaron a El Observador que la maniobra puede considerarse un delito o no, dependiendo del fiscal y el juez que intervengan, quienes deben valorar si existieron «estratagemas o engaños artificiosos» que induzcan «en error a alguna persona» (artículo 347 del Código Penal).
Lo que más preocupa es que a veces las personas que se dejan embaucar por las estratagemas de los timadores, son personas que conocen del tema, que se asesoran aunque los argumentos de los estafadores y sobre todo los testimonios terminan por “convencerlos” y a su vez procuran convencer a alguien más para asegurar sus ganancias.
Deberían atender más aquella antigua máxima que dice “poco, pero mío”, antes que se lo lleve otro.
Alberto Rodríguez Díaz