Más allá de lo que se ve

Lo que sigue es sólo una reflexión en alta voz, pero que entendemos tiene su razón de ser.
Es que muchos de los delitos más graves que llenan los noticieros y diversos medios de comunicación masiva no tienen explicación alguna más allá de una situación social general que ha sido promovida e impulsada de diversas formas, por el mismo concepto de, “hacé la tuya”.
En este sentido rige todo, porque supone tratar de satisfacer nuestro interés, nuestro placer, sin importar las consecuencias que pudiera acarrear.
Nos explicamos. Muchas veces hemos escuchado el reclamo de un mayor número de policías para enfrentar en mejores posibilidades el combate de la delincuencia.
Para nosotros y tal como lo hemos reiterado en estas columnas, no se trata tanto de cantidad, sino de calidad de las fuerzas policiales.
Una de las observaciones que recordamos efectuada por técnicos extranjeros llegados para analizar la situación existente en el país en materia de seguridad, expresaron que uno de los aspectos a revisar es sin duda la procedencia y la formación de los policías, porque frecuentemente procedían de realidades muy cuestionables.
Es en este sentido que la realidad es preocupante. Nos explicamos mejor. Un Policía, incluso con varios años en la fuerza de seguridad pública no se lleva a fin de mes más de 40 mil pesos en el bolsillo.
A esto debe sumarse el hecho de que la gran mayoría de ellos tiene compromisos económicos importantes que les reducen sensiblemente el sueldo debido a las retenciones.
En esta situación y siempre hablando hipotéticamente, si un delincuente le ofrece una suma importante en efectivo por “liberarle” una zona durante algunos minutos o mirar para otro lado, es difícil, muy difícil diríamos que decida rechazar la tentación.
No es bueno “demonizar” gratuitamente a quienes tienen por misión combatir el delito, sobre todo cuando no se tienen pruebas contundentes, pero tampoco es bueno desconocer la realidad, porque si no partimos de un diagnóstico acertado, no podremos hallar soluciones adecuadas.
El tema de la seguridad es multidisciplinario y quien crea que se resuelve cambiando un ministro, o endureciendo las penas se equivoca rotundamente.
La única solución a la difícil situación que vivimos requiere de un estudio profundo de las causas y luego de varias medidas conjuntas y adecuadas para enfrentarla.
Esto supone escuchar y atender aspectos que no siempre estamos dispuestos a escuchar y atender, porque siempre hemos preferido barrer para debajo de la alfombra y esconder lo que no nos agrada.
Si queremos mejorar en esta situación es imprescindible asumirlo en toda su dimensión.
A.R.D.







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