Más allá de lo que se ve

Para mucha gente, probablemente la mayoría de los uruguayos, el tema de la Caja Militar no queda claro. El Comandante en Jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, actualmente sancionado con un mes de arresto sin perjuicio (sin dejar de ejercer las responsabilidades inherentes al mando), ha quedado como un héroe al plantear la situación de la tropa, situación que por otra parte resulta innegable pero ¿ha sido realmente este su objetivo?
Lo que no se sabe es la otra parte de la película, vale decir la que lejos de preocuparse por la situación de la tropa, determina que el déficit actual de la Caja Militar llegue a los 400 millones de dólares anuales y las verdaderas causas de la situación.
Para esto hay que saber que en época de la dictadura militar, en la que ya se insinuaban los problemas de la seguridad social en el Uruguay, se afirmaba que la situación ideal era de tres activos, tres trabajadores en funciones y aportando, por cada pasivo que cobra ya sin trabajar, luego de aportar durante toda su vida.
Ya en esos momentos se veía venir el problema, dado que la situación en aquel entonces no llegaba a ser dos activos por cada pasivo.
Ahora bien, la situación de la Caja Militar hoy es de dos pasivos (el doble de activos), por cada activo y esto no se sabe, nadie lo maneja. Es que a pesar de las exiguas retribuciones que puede tener un soldado jubilado, en el otro extremo son tan altas las pasividades que se cobran y otros beneficios, como la temprana edad que se retiran o jubilan, que hay un porcentaje tan elevado que la cifra se dispara.
Pero seguramente el problema no se agota en la sangría económica que significan los privilegios que tiene la oficialidad militar frente a la propia tropa militar y las jubilaciones de otros cajas.
La cuestión va mucho más allá y mientras no queramos ver el tema en toda su dimensión, nos dejaremos “llevar por lo que se ve sobre el agua”. El tema de la caja militar es sólo uno más, quizás el más visible y elocuente, pero no el único, porque en este país las diferencias, las situaciones de discriminación siguen existiendo, pero obviamente se ocultan, entre otras cosas porque quienes se benefician de estas situaciones son poderosos, obran corporativamente y las comunicaciones en el país siguen siendo escasas y parciales, a pesar de todas las tecnologías y posibilidades disponibles.
No ignoramos la máxima artiguista que establece que las únicas diferencias entre los orientales sean las que provienen de sus virtudes y talentos. Vale decir de sus conocimientos, de su preparación y de la inversión en tiempo y dedicación que ha dedicado a cultivarse y prepararse para la vida de cada persona.
A.R.D.