Más allá de lo que vemos

La afirmación del Rector de la Universidad Católica del Uruguay, doctor Julio Fernández Techera. sosteniendo que sólo un 22 por ciento de los jóvenes que cumplen 18 años logran egresar de secundaria habiendo completado su formación a este nivel es realmente muy preocupante, al punto que coincidimos en el término utilizado por el docente de “escandaloso”. Es que no sólo se trata del bajísimo porcentaje de egreso a este nivel educativo (que según señaló debiera ubicarse en un 85 por ciento, de acuerdo a la población del país que concurre a Secundaria), sino que además quienes egresan presentan grandes falencias, en aspectos básicos, como en comprensión lectora, en comunicación, en matemática. Poco importa si estamos peor o mejor que otras naciones, lo que realmente debe importarnos es que esto indica que poquísimo más de uno de cada cinco jóvenes de 18 años termina la educación media que les habilita para ingresar a nivel terciario, o sea para estudiar una carrera o una profesión.
Significa que prácticamente cuatro de cada cinco jóvenes uruguayos quedan “empantanados”, en sus estudios y seguramente terminan en la calle como los miles y miles de uruguayos que son “ni ni” y con facilidad caen en la droga o el delito. No estamos diciendo que todos ellos son delincuentes ni mucho menos. Lo que pretendemos alertar es que sin tener un mínimo de preparación estos jóvenes a lo sumo tendrán que ir a hacer fila, presentar curriculums y demás para tratar de acceder a uno de los escasísimos puestos de trabajo de nuestros días.
Esto significa también que pese a que en nuestro país se puede acceder gratuitamente a la educación terciaria, en las bases de la educación hay algo que se está haciendo mal y no hay tal equidad a la hora de estudiar o aprender un oficio.Siempre hemos sostenido que una educación gratuita, laica y obligatoria no asegura nada si el educando no tiene además otras condiciones familiares y de su entorno en general que lo motive y lo incline al camino de la formación, en lugar de llevarlo al ocio.
Si se pretende mayor equidad debemos interesarnos por la situación de cada niño y de cada adolescente en nuestro país. No basta con abrirle las puertas de la escuela o el liceo si ese niño o adolescente debe salir a trabar, a rebuscarse en las calles para contribuir en su casa o hacerse cargo de sus hermanos menores porque sus padres no están o están trabajando.Si alguien pretende ocuparse “en serio” de los problemas que tiene el país en este sentido, debe analizar todos los aspectos y no sólo los que se ven a simple vista.
A.R.D.