Más allá del formalismo

Entendemos y así lo hemos indicado, que haya habido errores y apresuramiento a la hora de bregar por la instalación de la carrera de Medicina en Salto.
Estos errores fueron de forma, o “formalidades” y entendemos que efectivamente los hubo, porque se omitió la consideración del máximo órgano de co gobierno universitario, como es el C.D.C.
Entendemos también y así lo hemos sostenido en estas columnas que el esfuerzo que se hizo y se sigue haciendo en forma conjunta por parte de instituciones salteñas, de padres, docentes, estudiantes y egresados para impulsar esta iniciativa, es muy loable y debe mantenerse sean cuales sean los obstáculos a superar.
Quizás este mismo deseo, estas ganas de sacar adelante la carrera en Salto, para posibilitar el estudio de jóvenes de la región norte, en un lugar más cercano a su departamento de origen, dándoles las mismas posibilidades que tienen quienes están en el Sur, haya llevado a cometer estos errores, que no son otros que fruto del apresuramiento.
No compartimos que se busquen otros intereses u otras intenciones.
Tampoco nos parece de demasiado recibo, el argumento de la falta de recursos y lo que se argumenta que aquí no había nada concreto, más allá de promesas de donaciones.
Quien sabe de las montañas que aquí se han derribado para lograr obras importantes, no debería dudar un minuto en que los 85 mil dólares que se necesitan para el funcionamiento del primer año, saldrían si o sí, porque en última instancia el propio pueblo salteño no dejaría que una iniciativa así se frustrara por un tema menor.
Entendemos que CDC procure asegurar no sólo la instalación, sino la continuidad de la carrera y prefiera tener todos los detalles previstos para esto, antes de aprobar una iniciativa de este tipo.
Pero también notamos cierto “tufillo” a una “pasada de factura” por la omisión, que vino como anillo al dedo para trancar el protagonismo de la iniciativa. Una suerte de exacerbada ostentación de poder, de decir “mandamos nosotros”, que no tiene justificación alguna.
Lamentablemente, como lo hemos dicho, los estudiantes inscriptos para cursar el primer año en Salto serán seguramente los más perjudicados y eso es lo más grave. A esta altura, salvo que se habilite un período especial o se contemple debidamente la situación ni siquiera tendrán posibilidades de gestionar becas para estudiar en Montevideo, buscar una residencia y demás, porque los plazos han vencido.
Como suele suceder, los más perjudicados, los que probablemente quedarán sin poder cursar, al menos este año, son los de menos recursos, dado que los demás pueden aún solucionar estos inconvenientes y cursar el año en Montevideo.
Cuando el presidente electo ha manejado insistentemente el propósito de descentralizar, debería de saberse qué propósitos tiene en este sentido para asegurarse la instalación de estas y probablemente otras carreras universitarias que permitan disminuir las desventajas de los que menos tienen a la hora de acceder a la preparación y el conocimiento de una formación profesional.







Recepción de Avisos Clasificados