Más apoyo y profesionalismo sí, pero no más atribuciones

La marcha autoconvocada por un grupo de policías y familiares de policías que se cumplió el pasado domingo para pedir mayor apoyo para la Policía a efectos de que ésta pueda sentirse respaldada y segura en su accionar, es una manifestación que merece ser analizada con frialdad.

En primer lugar, creemos que en estos momentos en que la marcha coincide con el reciente procesamiento de dos policías después de un incidente con un menor en inmediaciones de barrio Saladero, profundizó los resquemores que sienten algunos policías y sus familiares a la hora de cumplir con su deber.
Es entendible que algunos policías sostengan que no tienen claro sus facultades, establecidas en el protocolo correspondiente. De allí que la marcha de policías y familiares haya reunido un alto número de manifestantes, pese a que tenemos entendido que la policía tiene limitaciones en este sentido a la hora de manifestarse.
Pero de todos los argumentos que escuchamos, algunos entendemos que son justos y razonables, como es por ejemplo el reclamo de mas y mejores elementos tecnológicos para enfrentar el delito, pero también hay otros que entendemos son muy discutibles, por ejemplo el reclamo de más atribuciones a la hora de actuar.
A nuestro entender la Policía cuenta con un protocolo claro para los procedimientos. Que los ponga en práctica o nó, que tenga dudas o incertidumbre en algunos aspectos, es entendible.
Lo que no compartimos es la solicitud de “más atribuciones”, por la sencilla razón de que estas atribuciones han servido, por lo general para que se cometan arbitrariedades, se violen los derechos de las personas y mediante estas disposiciones queden impunes.
Quizás habría que revisar la formación policial. ¿Tienen claro todos los policías que su labor es una función de riesgo?. ¿Tienen claro que su rol es de auxiliar de la Justicia y por lo tanto lo esencial de su función es la obtención de pruebas claras y contundentes para aportar a la Justicia?. ¿Están debidamente preparados para enfrentar a delincuentes armados y saben cuando pueden usar sus armas?
Esto es lo que tiene que entenderse y probarse. En cada caso hay por lo general un margen de dudas y los jueces deben extremar su inteligencia y sus conocimientos para hallar la verdad de los hechos, función que siempre ha tenido cierto margen de error, pero sostener que los jueces “los sueltan sin profundizar mucho”, es por lo menos una liviandad.
Es obvio que condenamos toda agresión a la Policía, como condenamos también que se agreda a cualquier otra persona, pero esto no puede ni debe llevarnos a exigir soluciones desacertadas.

Alberto Rodríguez Díaz