Más que sancionado “mutilado”

Sin lugar a dudas que la situación del futbolista Luis Suárez es el tema del momento no solo en el país, sino a nivel mundial.
Ayer en estas columnas fijábamos posición con respecto al tema. Somos conscientes de la reacción de Luis Suárez. Somos conscientes que ha sido una infracción que no corresponde a un futbolista profesional, pero también queremos decir que la sanción impuesta es descabellada, totalmente exagerada.
Tienen razón quienes opinan que ha sido tratado como un delincuente, cuando no hemos visto que se trate de esta manera siquiera a los denominados “barrabravas” que usan las tribunas de los estadios para vender sus drogas nefastas y sembrar pánico a diestra y siniestra.
Lo dicho por el Dr. Alejandro Balbi, abogado de Suárez y directivo de la AUF expresa en toda su dimensión la realidad “faltó solo la cadena perpetua”.
No le bastó con eliminarlo del torneo mundial, sino que le impiden incluso ingresar a un estadio de fútbol y practicar con un equipo.
Es ridículo, absurdo. Pensamos qué hubiera sido si Suárez hubiera aplicado un codazo o pisado en la rodilla a un jugador contrario como hemos visto en este Mundial, suponemos que midiendo con la misma vara tendrá poco menos que mandar preso a estos jugadores.
Y no se trata de ignorar las faltas, las infracciones. Se trata de ser justos y transparentes, algo que la FIFA no parece conocer, dado que los integrantes de los comités de sanciones y de apelaciones, proceden de países tan exóticos, como las propias Islas Caimán, conocidas por tratarse de un paraíso fiscal, donde se esconde y se lava dinero mal habido. No es nada bueno precisamente, que FIFA mantenga relaciones con estos países de mala fama.
Pero volviendo a lo nuestro, Uruguay ha sido siempre la excepción entre los países de menor porte que han logrado ganar dos copas mundiales y es reconocido en todo el orbe, no tanto por su habilidad, nunca desmentida, sino sobre todo por su entrega y lo que se reconoce como “la garra” charrúa que no es otra cosa que la enorme adhesión que despierta en todo jugador de fútbol la casaquilla celeste.
Obviamente que pensando con cabeza fría, debemos admitir que un futbolista generalmente no tiene mayor idea del alcance de sus reacciones dentro del terreno. El jugador no mide racionalmente lo que hace en la fricción del juego, lo que no es justificativo para estas reacciones, pero sí puede explicarlas. Es algo habitual dentro de los encuentros deportivos.
Este es el punto, no se ha matado a nadie, no se ha lastimado a nadie, no ignoramos que hubo infracción y merece una sanción, pero no una mutilación como ha sido en este caso donde se le impide incluso que se prepare y cuide su habilidad innata.

Sin lugar a dudas que la situación del futbolista Luis Suárez es el tema del momento no solo en el país, sino a nivel mundial.

Ayer en estas columnas fijábamos posición con respecto al tema. Somos conscientes de la reacción de Luis Suárez. Somos conscientes que ha sido una infracción que no corresponde a un futbolista profesional, pero también queremos decir que la sanción impuesta es descabellada, totalmente exagerada.

Tienen razón quienes opinan que ha sido tratado como un delincuente, cuando no hemos visto que se trate de esta manera siquiera a los denominados “barrabravas” que usan las tribunas de los estadios para vender sus drogas nefastas y sembrar pánico a diestra y siniestra.

Lo dicho por el Dr. Alejandro Balbi, abogado de Suárez y directivo de la AUF expresa en toda su dimensión la realidad “faltó solo la cadena perpetua”.

No le bastó con eliminarlo del torneo mundial, sino que le impiden incluso ingresar a un estadio de fútbol y practicar con un equipo.

Es ridículo, absurdo. Pensamos qué hubiera sido si Suárez hubiera aplicado un codazo o pisado en la rodilla a un jugador contrario como hemos visto en este Mundial, suponemos que midiendo con la misma vara tendrá poco menos que mandar preso a estos jugadores.

Y no se trata de ignorar las faltas, las infracciones. Se trata de ser justos y transparentes, algo que la FIFA no parece conocer, dado que los integrantes de los comités de sanciones y de apelaciones, proceden de países tan exóticos, como las propias Islas Caimán, conocidas por tratarse de un paraíso fiscal, donde se esconde y se lava dinero mal habido. No es nada bueno precisamente, que FIFA mantenga relaciones con estos países de mala fama.

Pero volviendo a lo nuestro, Uruguay ha sido siempre la excepción entre los países de menor porte que han logrado ganar dos copas mundiales y es reconocido en todo el orbe, no tanto por su habilidad, nunca desmentida, sino sobre todo por su entrega y lo que se reconoce como “la garra” charrúa que no es otra cosa que la enorme adhesión que despierta en todo jugador de fútbol la casaquilla celeste.

Obviamente que pensando con cabeza fría, debemos admitir que un futbolista generalmente no tiene mayor idea del alcance de sus reacciones dentro del terreno. El jugador no mide racionalmente lo que hace en la fricción del juego, lo que no es justificativo para estas reacciones, pero sí puede explicarlas. Es algo habitual dentro de los encuentros deportivos.

Este es el punto, no se ha matado a nadie, no se ha lastimado a nadie, no ignoramos que hubo infracción y merece una sanción, pero no una mutilación como ha sido en este caso donde se le impide incluso que se prepare y cuide su habilidad innata.