Más razonable

Los directores de tránsito de 15 departamentos del país elaboraron un borrador para modificar el texto de la reglamentación a la Ley Nacional de Tránsito propuesta que Unasev envió a Presidencia en octubre. El documento deja de lado aspectos técnicos sobre los sistemas de retención para niños y sobre los cascos, y se modifica la obligatoriedad del chaleco reflectivo.
Seguramente los aspectos mencionados se cuentan entre los que recibían más cuestionamientos, porque no parecen tener una lógica adecuada y razonable.
Las exigencias para el transporte de los menores de edad, son exageradas. Tienen que ir siempre en sillitas, además de portar el cinturón de seguridad. Esto es aceptable, pero no el hecho de que no se tenga en cuenta que es muy diferente cuando se trata de un bebé de pocos meses, que cuando hablamos de niños de 5 o 6 años, por ejemplo.
Ajustar esta disposición a un límite más razonable era y es imprescindible, porque que sepamos la medida establecida en la Ley Nacional de Tránsito sigue vigente, aunque es poco probable que se exija su cumplimiento tal como está establecida.
Un caso muy parecido es el establecido en referencia a las bandas reflectivas o chalecos reflectivos de uso obligatorio, día y noche para los motonetistas. UNASEV se muestra entusiamada porque un número de motonetistas (habría que saber de qué porcentaje hablamos), ya ha adoptado la medida, aunque aún no se está exigiendo, porque no está reglamentada.
Entendemos que esta medida es exagerada, salvo que se trate de tránsito en las carreteras o durante la noche, ocasiones en que toda precaución es siempre poca.
Tan exagerada como otra medida, que felizmente se anuncia que las intendencias la derogarán, como es la exigencia del uso de casco reglamentario para los ciclistas.
Pero,  como lo hemos dicho reiteradamente en estas columnas – para nosotros el cuello de botella del tránsito está en la educación y en la fiscalización de la conducta que mostremos en el tránsito.
En referencia a la fiscalización debemos señalar que en Salto es deficitaria al punto que reiteradamente vemos infracciones que ni siquiera se notifican, motos sin luces, sin una patente visible, automovilistas que conducen hablando por celular son infracciones cotidianas.
Ni que hablar con el tránsito de los carros, que han vuelto a pasar por cualquier lado y a cualquier hora. ¿No existen disposiciones en este sentido?
Convengamos entonces que el éxito de las medidas que se establezcan dependen en buena medida de la razonabilidad que tengan. Ser exigentes y firmes con las medidas adecuadas no significa imponer arbitrariamente medidas que lindan en el absurdo o han sido copiadas de urbes muy diferentes a la nuestra.
Por lo tanto, medidas razonables y una fiscalización firme, pero no arbitraria, es el mejor camino para transitar en materia de tránsito.

Los directores de tránsito de 15 departamentos del país elaboraron un borrador para modificar el texto de la reglamentación a la Ley Nacional de Tránsito propuesta que Unasev envió a Presidencia en octubre. El documento deja de lado aspectos técnicos sobre los sistemas de retención para niños y sobre los cascos, y se modifica la obligatoriedad del chaleco reflectivo.

Seguramente los aspectos mencionados se cuentan entre los que recibían más cuestionamientos, porque no parecen tener una lógica adecuada y razonable.

Las exigencias para el transporte de los menores de edad, son exageradas. Tienen que ir siempre en sillitas, además de portar el cinturón de seguridad. Esto es aceptable, pero no el hecho de que no se tenga en cuenta que es muy diferente cuando se trata de un bebé de pocos meses, que cuando hablamos de niños de 5 o 6 años, por ejemplo.

Ajustar esta disposición a un límite más razonable era y es imprescindible, porque que sepamos la medida establecida en la Ley Nacional de Tránsito sigue vigente, aunque es poco probable que se exija su cumplimiento tal como está establecida.

Un caso muy parecido es el establecido en referencia a las bandas reflectivas o chalecos reflectivos de uso obligatorio, día y noche para los motonetistas. UNASEV se muestra entusiamada porque un número de motonetistas (habría que saber de qué porcentaje hablamos), ya ha adoptado la medida, aunque aún no se está exigiendo, porque no está reglamentada.

Entendemos que esta medida es exagerada, salvo que se trate de tránsito en las carreteras o durante la noche, ocasiones en que toda precaución es siempre poca.

Tan exagerada como otra medida, que felizmente se anuncia que las intendencias la derogarán, como es la exigencia del uso de casco reglamentario para los ciclistas.

Pero,  como lo hemos dicho reiteradamente en estas columnas – para nosotros el cuello de botella del tránsito está en la educación y en la fiscalización de la conducta que mostremos en el tránsito.

En referencia a la fiscalización debemos señalar que en Salto es deficitaria al punto que reiteradamente vemos infracciones que ni siquiera se notifican, motos sin luces, sin una patente visible, automovilistas que conducen hablando por celular son infracciones cotidianas.

Ni que hablar con el tránsito de los carros, que han vuelto a pasar por cualquier lado y a cualquier hora. ¿No existen disposiciones en este sentido?

Convengamos entonces que el éxito de las medidas que se establezcan dependen en buena medida de la razonabilidad que tengan. Ser exigentes y firmes con las medidas adecuadas no significa imponer arbitrariamente medidas que lindan en el absurdo o han sido copiadas de urbes muy diferentes a la nuestra.

Por lo tanto, medidas razonables y una fiscalización firme, pero no arbitraria, es el mejor camino para transitar en materia de tránsito.