Más sobre el problema educativo

Ayer en estas columnas analizábamos la decisión de los maestros del área capitalina, esto es Montevideo, Canelones y Maldonado, en referencia a la movilización asumida a raíz de la agresión de una madre en un Jardín de Infantes de Montevideo a la directora del centro educativo.
Concretamente hacíamos referencia a la decisión del paro de actividades para la jornada del pasado miércoles en el área mencionada.
Sostuvimos por entonces que seguramente la medida -tal como lo expresara la ministro – no acarrea solución alguna al problema de fondo, pero seguramente es la única actitud que puede movilizar a toda la sociedad para tomar conciencia de que más allá de esta situación puntual, todo el sistema educativo que tiene el país hoy tiene problemas graves que exigen que sea considerado como tal y por lo tanto, las medidas masivas que buscan poner sobre el tapete el problema son ineludibles.
Cuando esto decimos no ignoramos que la decisión tomada por la asamblea de ADEMU, cuando mandató como respuesta a una agresión violenta el paro inmediato, tiene sus costados cuestionables.
Similar medida rige en Secundaria, al menos así han respondido los docentes sindicalizados en ocasión de agresiones, a este nivel más frecuentes.
Ello conlleva a la posibilidad de que los propios educandos, a efectos de no tener clases puedan agredir a alguno de sus docentes consiguiendo en definitiva el fin que persiguen.
Aún así, el tema de la educación va mucho más allá de los hechos puntuales de violencia, no hay absolutamente ningún otro problema de mayor gravedad que este en el país, en cuanto la educación está en la base de cualquier otra problemática, ya sea seguridad, conciencia ambiental, conciencia incluso sanitaria, solidaridad y demás.
No compartimos la visión de algunos analistas que consideran que la educación del país es la peor del subcontinente. Si bien no es novedad para nadie que se ha ido deteriorando, que no estamos bien en este rubro, tampoco compartimos que sea tan lamentable.
El hecho es que hoy las condiciones sociales son muy diferentes en todos lados. La denominada globalización no apareja la educación en valores precisamente, sino el consumismo, el individualismo y el materialismo descarnado. Se rige por la máxima “hacé la tuya”.
Antes la labor docente era de un gran prestigio en la sociedad. “El profesor”  era respetado y hasta diríamos admirado por todos, comenzando por los padres de los alumnos y obviamente por éstos.
Hoy en buena medida se ha perdido el prestigio y los propios alumnos muestran frecuentemente una falta de respeto inaceptable hacia el docente, sin que al parecer, no hay nadie que pueda encauzar la situación. El docente en buena medida está desamparado, ante padres y alumnos y exigido por un sistema totalmente inadecuado.
Son todos aspectos de la compleja temática educativa, de la que todos somos parte, pero sin lugar a dudas que nada sería peor que mirar para otro lado y dejar que la problemática se siga acentuando. Mientras no haya un profundo cambio social, desde abajo, desde los primeros pasos de la educación, no podemos esperar mayores cambios tampoco en el resto de la vida de la comunidad.
Alberto Rodríguez Díaz.

Ayer en estas columnas analizábamos la decisión de los maestros del área capitalina, esto es Montevideo, Canelones y Maldonado, en referencia a la movilización asumida a raíz de la agresión de una madre en un Jardín de Infantes de Montevideo a la directora del centro educativo.

Concretamente hacíamos referencia a la decisión del paro de actividades para la jornada del pasado miércoles en el área mencionada.

Sostuvimos por entonces que seguramente la medida -tal como lo expresara la ministro – no acarrea solución alguna al problema de fondo, pero seguramente es la única actitud que puede movilizar a toda la sociedad para tomar conciencia de que más allá de esta situación puntual, todo el sistema educativo que tiene el país hoy tiene problemas graves que exigen que sea considerado como tal y por lo tanto, las medidas masivas que buscan poner sobre el tapete el problema son ineludibles.

Cuando esto decimos no ignoramos que la decisión tomada por la asamblea de ADEMU, cuando mandató como respuesta a una agresión violenta el paro inmediato, tiene sus costados cuestionables.

Similar medida rige en Secundaria, al menos así han respondido los docentes sindicalizados en ocasión de agresiones, a este nivel más frecuentes.

Ello conlleva a la posibilidad de que los propios educandos, a efectos de no tener clases puedan agredir a alguno de sus docentes consiguiendo en definitiva el fin que persiguen.

Aún así, el tema de la educación va mucho más allá de los hechos puntuales de violencia, no hay absolutamente ningún otro problema de mayor gravedad que este en el país, en cuanto la educación está en la base de cualquier otra problemática, ya sea seguridad, conciencia ambiental, conciencia incluso sanitaria, solidaridad y demás.

No compartimos la visión de algunos analistas que consideran que la educación del país es la peor del subcontinente. Si bien no es novedad para nadie que se ha ido deteriorando, que no estamos bien en este rubro, tampoco compartimos que sea tan lamentable.

El hecho es que hoy las condiciones sociales son muy diferentes en todos lados. La denominada globalización no apareja la educación en valores precisamente, sino el consumismo, el individualismo y el materialismo descarnado. Se rige por la máxima “hacé la tuya”.

Antes la labor docente era de un gran prestigio en la sociedad. “El profesor”  era respetado y hasta diríamos admirado por todos, comenzando por los padres de los alumnos y obviamente por éstos.

Hoy en buena medida se ha perdido el prestigio y los propios alumnos muestran frecuentemente una falta de respeto inaceptable hacia el docente, sin que al parecer, no hay nadie que pueda encauzar la situación. El docente en buena medida está desamparado, ante padres y alumnos y exigido por un sistema totalmente inadecuado.

Son todos aspectos de la compleja temática educativa, de la que todos somos parte, pero sin lugar a dudas que nada sería peor que mirar para otro lado y dejar que la problemática se siga acentuando. Mientras no haya un profundo cambio social, desde abajo, desde los primeros pasos de la educación, no podemos esperar mayores cambios tampoco en el resto de la vida de la comunidad.

Alberto Rodríguez Díaz.







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