Más vale prevenir que curar

Se lo ha dicho millones de veces, pero el hombre “bicho duro de entendeder” sigue desconociendo la máxima que sostiene “más vale prevenir que curar…” y es que anualmente las campañas contra la gripe revelan que aún subsiste un núcleo importante de la población de riesgo (niños mayores de seis meses, adultos mayores de 65 años y mujeres embarazadas), que siguen prefiriendo no vacunarse, haciendo oídos sordos a las exhortaciones de las autoridades sanitarias.
Algunos lo hacen por desidia “a mi nunca me hizo (la gripe) nada más que mantenerme unos días en cama”. Otros lo hacen sosteniendo que “fulano se vacunó y le dio más fuerte…”. Tanto una como otra actitud son inadmisibles.
En primero porque el organismo humano cambia según la edad y también evolucionan y se vuelven más resistentes a algunos medicamentos, los virus, bacterias y otros microorganismos causantes de las enfermedades.
La prueba está entre otras cosas en lo que está sucediendo, con el sarampión, una enfermedad respiratoria, viral y muy contagiosa que se creía definitivamente erradicada en el país y hoy volvió a estar presente y con mayor agresividad, al punto que se la considera una enfermedad grave, capaz de llevar a la muerte en determinados casos.
Se difunde por vía aérea, es decir por la tos y el estornudo de pacientes enfermos o de quienes están incubando la enfermedad sin saberlo aún.
Fiebre, nariz tapada, tos y dolores de garganta son los síntomas más comunes, antes de que aparezcan las “famosas” manchas rojas en todo el cuerpo de los pacientes.
Ceguera, encefalitis, diarrea y neumonía pueden ser también algunas de las complicaciones surgidas a consecuencias de este virus. Precisamente la muerte se produce por complicaciones vinculadas a la enfermedad y sobre todo en aquellas personas que integran los denominados “grupos de riesgo”.
Queda claro entonces que negar el beneficio o la importancia de la vacunación es sólo una muestra de ignorancia en la ciencia. Es cierto que algunas de las personas que se vacunan igual pueden presentar la enfermedad, porque hay muchas cepas o diferentes tipos de gripe y la vacuna no inmuniza contra todas ellas, pero anualmente los técnicos del Ministerio de Salud Pública, responsable de la salud de la población, se encargan de comprar las vacunas contra las cepas más comunes. Vale decir que el tipo de fiebre más frecuente en cada temporada pueda ser controlado.
Por lo tanto se impone demostrar la responsabilidad correspondiente para poner en práctica aquella máxima “más vale prevenir que curar…”
A.R.D.