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Merece destacarse

En alguna ocasión hemos bregado por un enfoque multidisciplinario del denominado tema de la seguridad, entendiendo que no hay salida posible si no hay un compromiso colectivo con los problemas que están en la base de la situación.

Aún estamos lejos de llegar a entender y más lejos aún de atender el tema como corresponde.

Aún así, esporádicamente vemos algunos esfuerzos que van en buena dirección, que seguramente aportarán, quizás a disminuir el impacto del problema, aunque no podrán por si solos solucionar la cuestión de fondo.

De todas formas creemos que es justo destacar el esfuerzo que se está haciendo a través de la policía ciudadana, un grupo de policías que ha sido seleccionado por la Jefatura para realizar acciones de acercamiento a la ciudadanía, ya sea a través de charlas, jornadas de participación e integración a la escuela y otros emprendimientos comunitarios.

Indudablemente que es el camino acertado y estas acciones deberían de recibir mayor apoyo, mayor compromiso por parte de otras instituciones que hoy todavía no se integran al esfuerzo.

Si algún día tenemos una comunidad con otros valores, cimentada por una realidad diferente a la actual, se logrará a través de estos esfuerzos, pero en forma coordinada y con el compromiso de todos.

La atención de las futuras generaciones desde la escuela o ámbitos similares ayudará a construir. La policía ciudadana, integrada a la comunidad tiene por delante un gran desafío, recuperar el grado de confianza y de integración que tuvo décadas atrás, cuando «el milico», era un vecino más, respetado y respetuoso.

Hoy no es así, quizás a consecuencia de una situación que tampoco es la  de aquellos tiempos, quizás como causa de que tampoco la policía puede moverse como la de aquellos tiempos, pero es la realidad.

La caída de los valores, los cambios o lisa y  llanamente la eliminación de los denominados «códigos», por ejemplo de que los rateros no robaban en el barrio, llevó a una situación en la que todos desconfiamos de todos.

Antes difícilmente veíamos un niño robar, hoy lo hacen algunos lo hacen,  con total desparpajo. Saben que a lo sumo los llevarán un rato a la comisaría o al juzgado con una persona mayor y los dejarán libre nuevamente.

A su vez la Policía ha perdido profesionalidad y muchas veces reacciona impulsivamente cuando sus víctimas son de escasos o nula posibilidad de reivindicar sus derechos, creando situaciones de tremenda inequidad.

Pero esta situación no se arregla sólo con más represión, con más severidad en las sanciones, porque si no cambiamos el rumbo en la raíz del problema, que está en las condiciones en que se crían esos niños, sólo podemos esperar más desarreglos.

El esfuerzo de Policía Ciudadana va por buen camino, pero requiere coherencia por parte de sus integrantes, que no deberían ser destinados a la tarea de represión dura de los casos difíciles. Requiere también más apoyo e involucramiento por parte de todos nosotros.