Merece el recuerdo

Cuando aquella niña de corta edad, que estrenaba junto a su familia una de las primeras viviendas de MEVIR, se le preguntó qué era lo que más le había gustado de la conquista de la vivienda fue categórica en afirmar “el ver llover desde adentro…”
La frase de aquella niña fue luego tomada como emblema por el Movimiento Erradicador de la Vivienda Insalubre Rural (MEVIR), un programa del recordado Dr. Alberto Gallinal Heber, que felizmente ha logrado sortear todos los gobiernos, de todos los partidos y de todos los colores, para exhibir hoy como conquista los miles y miles de viviendas levantadas por MEVIR en toda el área rural de nuestro país.
Es que hasta en los más recónditos lugares del territorio nacional, pueden verse hoy las blancas viviendas de MEVIR, a las que seguramente les falta mucho para constituirse en la mejor vivienda para albergar una familia de alta clase, pero tiene el mínimo imprescindible para alojar a una familia uruguaya de clase media.
Quien no ha pasado por la amarga experiencia de vivir en una vivienda precaria, en un lugar con pocos o ningún servicio, que no ha pasado por la amarga experiencia de sufrir la lluvia o ser desalojado por las crecientes, seguramente que no le dará el mismo valor y el mismo significado a tan contundente frase infantil.
Pero ellos si. Las personas que han sufrido permanentemente la angustia de tener que vivir en tan deplorables condiciones son las únicas capaces de valorar estos programas en su justa dimensión.
Es una buena forma de organizarse para un país solidario. No se les regala nada a quienes lo necesitan, pero se les da la posibilidad de acceder en condiciones muy favorables a una vivienda confortable.
Esto es para nosotros – un país solidario – en el que nadie recibe nada de regalo, es decir no hay lugar para las “avivadas” o el manoseo político, “repartiendo” bienes del Estado entre sus seguidores, pero si hay posibilidades solidarias, de facilitar el acceso a una vivienda, pagándola de la forma más accesible que exista.
Esto es para nosotros, preocuparse por disminuir las injusticias, evitar las diferencias surgidas específicamente del hecho de haber nacido con más o menos recursos económicos.
Esto es, darle a todos los pobladores de este bendito país que estén interesados en superarse, la posibilidad de hacerlo, de trabajar y asumir su condición de necesidad.
Es por eso que más allá de toda idea política, entendemos que el Dr. Alberto Gallinal Heber sigue siendo merecedor de nuestra mayor admiración, porque su iniciativa ha sido y es un verdadero emblema de democracia.