Mientras haya tiempo

Voces que nos llegan desde el Sur, nos afirman que verdaderamente la última temporada veraniega no ha sido buena, teniendo en cuenta las que le precedieron.
Es que nos guste o no, lo que esto reafirma es que Uruguay sigue dependiendo en gran parte de Argentina y en la medida que a los vecinos del Río de la Plata no les vaya bien, tampoco nos irá bien a nosotros.
Es uno de los elementos determinantes para que se haya dado esta situación. Argentina pasa por una época de grandes penurias y esto sin duda que se ha reflejado en el Uruguay, porque una de las primeras cosas que se suprime en estas ocasiones son las vacaciones.
Se comienza por gastar menos y se termina por suprimir lisa y llanamente las vacaciones.
Pero estos problemas coyunturales siempre han existido. Se trata de fenómenos cíclicos que por lo general se superan y todo vuelve a la “normalidad”, nos dice un operador del sector.
Si bien puede entenderse su posición, lo que vemos que aún no se admitido es el riesgo de lo que se hace en materia de medio ambiente. La naturaleza, tanto en materia de flora, como de fauna presenta en nuestros días un severo deterioro que hace temer por su preservación.
Por estos días han aparecido en tierras lejanas ballenas muertas portando en su estómago varios kilos de plástico. El hecho alarmó tanto en aquellas latitudes que una medida destinada a prohibir el uso de ciertos plásticos, prevista para comenzar a aplicarse en el 2021, comenzará a aplicarse de inmediato.
Es que estos animales que han viajado para morir en la costa, han dejado un mensaje de alerta a toda la humanidad, porque recordamos la máxima que en los Estados Unidos se atribuye a uno de los últimos caciques pieles roja: “cuando el último árbol caiga, y el último pez muera, Uds. Se darán cuenta que el dinero no se come”.
Quizás haya llegado el momento para tomar en serio esta máxima, porque si nos interesamos por saber exactamente con lo que pasa con la naturaleza en nuestros días nos daremos cuenta que estamos en muy mal camino y serán las generaciones futuras, de nuestros hijos, nietos y demás descendientes, los que tendrán que afrontar el daño que estamos causando con nuestra irresponsabilidad y nuestra conducta totalmente derrochona e insensible que estamos practicando.
A.R.D.