Minería de gran porte: un desafío a resolver

El “triunfo de la ambición humana” marca un futuro con guerras y degradación del medio ambiente.  “Continuarán las guerras y por tanto los fanatismos, hasta que tal vez la naturaleza los llame al orden y haga inviable nuestra civilización. Tal vez, señores, tal vez nuestra visión es demasiado cruda, sin piedad, y vemos al hombre como una criatura única, la única que hay arriba de la tierra capaz de ir contra su propia especie. Vuelvo a repetir lo que algunos llaman la crisis ecológica del planeta es consecuencia del triunfo avasallante de la ambición humana, ese es nuestro triunfo. También nuestra derrota”.
Las  palabras precedentes constituyen un párrafo de las pronunciadas por el presidente Mujica ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York.
Ahora bien ese fuerte alegato por las acciones humanas sobre el planeta y las consecuencias que visulumbra Mujica, sin duda alguna con alta probabilidad de consumarse no solo rigen para las naciones ricas, como puede entenderse.  Es la misma acción que amenaza a las denominadas naciones en desarrollo, Uruguay entre ellas, donde muchas veces recién estamos despertando a estas acciones.
Uruguay no escapa a esta situación y el tema de la minería de gran porte es uno de los más específicos en la materia. En nuestro país se acaba de promulgar la ley de Minería de Gran Porte, la que luego de definir a ésta, establece esencialmente el destino que se dará a los recursos que obtendrá el Estado por esta actividad.
Hasta aquí está todo bien, pero acorde a lo expresado por Mujica, lo primero a tener en cuenta en este sentido es cuánto daño permitiremos a la naturaleza con esta actividad. No se trata de una cuestión en blanco y negro. Es sabido que toda actividad minera incide sobre las condiciones de la naturaleza, la cuestión  es cuánto daño es reparable y cuánto no. Esto esencialmente, qué costo ambiental tendrá la actividad que se está autorizando.
Y esto no es fácil de resolver. De acuerdo a la legislación que se ha promulgado, el Estado se quedará con buena parte de este dinero, que se supone serán grandes sumas y se especifica debidamente a qué será destinado.
Se cree que este dinero ayudará a sacar de la pobreza a sectores de uruguayos que aún se hallan por debajo de la línea que determina esta condición.
Ahora bien ¿Justifica esta obtención de dinero, el daño ambiental que se autoriza o es preferible que se apunte hacia otro lado para la obtención de estas sumas?
Esta es la cuestión a resolver.

El “triunfo de la ambición humana” marca un futuro con guerras y degradación del medio ambiente.  “Continuarán las guerras y por tanto los fanatismos, hasta que tal vez la naturaleza los llame al orden y haga inviable nuestra civilización. Tal vez, señores, tal vez nuestra visión es demasiado cruda, sin piedad, y vemos al hombre como una criatura única, la única que hay arriba de la tierra capaz de ir contra su propia especie. Vuelvo a repetir lo que algunos llaman la crisis ecológica delPepeEnONU.jpg planeta es consecuencia del triunfo avasallante de la ambición humana, ese es nuestro triunfo. También nuestra derrota”.

Las  palabras precedentes constituyen un párrafo de las pronunciadas por el presidente Mujica ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York.

Ahora bien ese fuerte alegato por las acciones humanas sobre el planeta y las consecuencias que visulumbra Mujica, sin duda alguna con alta probabilidad de consumarse no solo rigen para las naciones ricas, como puede entenderse.  Es la misma acción que amenaza a las denominadas naciones en desarrollo, Uruguay entre ellas, donde muchas veces recién estamos despertando a estas acciones.

Uruguay no escapa a esta situación y el tema de la minería de gran porte es uno de los más específicos en la materia. En nuestro país se acaba de promulgar la ley de Minería de Gran Porte, la que luego de definir a ésta, establece esencialmente el destino que se dará a los recursos que obtendrá el Estado por esta actividad.

Hasta aquí está todo bien, pero acorde a lo expresado por Mujica, lo primero a tener en cuenta en este sentido es cuánto daño permitiremos a la naturaleza con esta actividad. No se trata de una cuestión en blanco y negro. Es sabido que toda actividad minera incide sobre las condiciones de la naturaleza, la cuestión  es cuánto daño es reparable y cuánto no. Esto esencialmente, qué costo ambiental tendrá la actividad que se está autorizando.

Y esto no es fácil de resolver. De acuerdo a la legislación que se ha promulgado, el Estado se quedará con buena parte de este dinero, que se supone serán grandes sumas y se especifica debidamente a qué será destinado.

Se cree que este dinero ayudará a sacar de la pobreza a sectores de uruguayos que aún se hallan por debajo de la línea que determina esta condición.

Ahora bien ¿Justifica esta obtención de dinero, el daño ambiental que se autoriza o es preferible que se apunte hacia otro lado para la obtención de estas sumas?

Esta es la cuestión a resolver.







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