Mucho más grave de lo que se supone

La situación que se vive en relación a la calidad del agua, ya sea dulce o salada en nuestro país y en el mundo todo es grave, muy grave diríamos si tomamos en cuenta las advertencias que formula un grupo de científicos que día a día se vuelve más numeroso.
Es que ya no se trata de los plásticos que van a parar al mar y afectan tan negativamente la flora y fauna de estas concentraciones de agua, tampoco se trata de los residuos químicos y hasta los detergentes hogareños que origen a las cianobacterias o algas verdosas que han alcanzado hasta el mar frente a nuestras costas.
No hablamos de la contaminación que ha arruinado por completo la calidad del agua de nuestros ríos y arroyos.
Nuestro interés es analizar lo que está sucediendo con el agua potable que habitualmente bebemos en los hogares uruguayos y que hasta el momento sigue siendo la de mayor consumo, al menos en el interior del país.
Es que a menos que trascienda un problema puntual o suceda una notoria inconveniencia, los uruguayos ignoramos por completo como se procede a la potabilización del agua. La misma que otrora era bebible, casi en el estado que la encontrábamos en arroyos y ríos de donde se extrae y hoy eso es impensable.
Esto nos confirma que el tema es mucho más grave de lo que se supone. La llegada de las cianobacterias a la costa marítima, base del turismo uruguayo, es un indicio, una alerta de la gravedad de lo que está sucediendo.
Es que habitualmente los uruguayos creemos que “se exagera”, que estamos lejos de enfrentar un caos en el tema ambiental y de acuerdo a las advertencias científicas, estamos mucho más cerca de lo que creemos.
El agua es uno de los elementos más amenazados por nuestra “inconducta”. No sólo por el maltrato, por la ignorancia y desconocimiento que tenemos de cómo funciona una cuenca, un ecosistema hidrológico, sino esencialmente por el desconocimiento del daño que causan algunas de nuestras acciones que consideramos “inofensivas”.
Prueba de ello, es que sepamos nadie ha dejado de utilizar detergente u otro tipo de jabones líquidos al saber el daño que los mismos causan cuando son arrastrados hacia el agua.
Se considera que este es uno de los factores claves en la contaminación ambiental. Sin embargo estamos seguros que su consumo sigue siendo el mismo desde hace mucho tiempo, porque nadie ha dejado de usarlo voluntariamente.
Es sólo una muestra, seguramente ni siquiera la más preocupante de la cuestión, pero es indicadora del largo camino que se hace cada vez urgente recorrer si pretendemos conservar un planeta habitable.
A.R.D.