Mucho por aprender

Un breve pasaje por algunos países africanos, Sudáfrica, Kenia y Tanzania, nos permitió conocer algunos aspectos que nos han impactado. No se trata de descubrimiento y avances tecnológicos que impactan, sino de elementos primitivos pero tremendamente cuestionantes.
La primera de ellas es notar que en varios lugares las banquinas se hallan totalmente plantados de maíz. Mucha gente se hallaba al borde de las banquinas con una especie de braceritos en los que procedían asar las mazorcas y venderlas, lo que nos hizo acordar de los vendedores de maníes en nuestro terruño.
Pero lo que realmente nos pareció admirable fue el hecho de que a nadie se le ocurría tomar más mazorcas de maíz de las que habría de consumir. Algo verdaderamente impensable en nuestra tierra, donde a poco de aparecer una planta de zapallo, es destrozada.
Las posibilidades de aprovechamiento de las banquinas son totalmente desperdiciadas en nuestro país. No solo en las cercanías de los pueblos y ciudades, sino en las banquinas que se hallan en zonas rurales, muy distantes de cualquier centro poblado.
Cuando en nuestro país se acaba de autorizar, con ciertas limitaciones y bajo ciertos cuidados el pastoreo de ganado, debido a que hay muchos campos que han sufrido las consecuencias de las inundaciones sobre todo en el centro y sur del país.
Lo que no entendemos es por qué no se usan estas posibilidades habitualmente. ¿Hay posibilidades de que se haga habitual o seguirá haciéndose sólo en casos de emergencias?
No es nuestro país el que necesita aumentar su producción pecuaria¿. Es contraproducente seguir produciendo de la forma en que se lo hace?
Esto nos da de bruces con algunos de los aspectos que consideramos “desarrollo”. En algunas de estas naciones, los indígenas que allí viven no sólo se muestran respetuosos, sino amables sino que comparten, muestran su sensibilidad y responsabilidad social.
Cuando los calificamos de “atrasados” o incluso de “ignorantes”, los hechos nos demuestran que la terminología es bastante discutible, debido a que sin lugar a duda quienes tenemos mucho para aprender de la forma de vida de ellos, somos nosotros.
Si lo pensamos desde la óptica medioambiental, seguramente que lo que aquí hacemos es tremendamente nocivo, mientras que el cuidado que se muestra por allá nos deja mucho por aprender, aunque no escapan a las condiciones globales que también preocupa allá, donde “Las nieves eternas del Kilimanjaro” ya no son tan eternas porque cada vez se reducen más. Pero de todas formas la conciencia de estos hechos es muy superior a la que vemos por acá.
A.R.D.