Mujeres en su sitio

Se celebra mañana el Día Internacional de la Mujer. Un acontecimiento que ha ganado trascendencia en el plano del reconocimiento público.
Pero más allá de esta celebración puntual, entendemos que lo más destacable es el espacio que ha venido ganando la mujer en la sociedad uruguaya.
Aún notoriamente insuficiente, pero indudablemente por mérito propio, lo que legitima la llegada a destacadas posiciones en la comunidad.
Aún cuando el porcentaje de mujeres legisladoras, por ejemplo, sigue siendo muy bajo, resulta representativo el hecho de que tanto la Cámara Baja, como la Cámara Alta (Diputados y Senadores) sean presididas por mujeres, cuyas credenciales para asumir estos cargos muy pocos se animan a cuestionar.
Desde estas columnas hemos establecido nuestra posición con respecto a la “cuotificación” de mujeres en los organismos políticos y de gobierno nacional.
Entendemos que darle espacio a la mujer, en virtud al género, es en alguna medida ofenderla. Lo más justo es darle las mismas posibilidades y oportunidades de competir como persona, demostrando su aptitud, su capacidad, sus conocimientos, su preparación, en igualdad de condiciones con sus congéneres.
Entendemos que una sociedad que no discrimina, de manera alguna, ni por raza o color, ni por posición social, capacidad física o intelectual, sexo, opción sexual o cualquier otro motivo, demuestra un gran concepto de equidad.
Asumir esto es la esencia para el respeto a todos los demás derechos. Pero asumirlo, no es sólo proclamarlo, sino practicarlo y esta es la mejor forma de honrar y dignificar a la mujer uruguaya.
Es justo reconocer que algo se ha avanzado en el camino del reconocimiento a los derechos de la mujer, pero también debe reconocerse que aún hoy estamos muy distantes de llegar a la meta de la igualdad, de la equidad de la mujer en todos los planos.
Lo más preocupante no es precisamente la situación de la mujer con conocimientos, con capacidad, con preparación, sino de aquella que se ha quedado sin posibilidades de cultivarse, por diferentes motivos.
La enorme mayoría de las mujeres jefas de hogar cargan con sus hijos y tienen por lo tanto una dificultad más, y no menor por supuesto para trabajar o estudiar.
En definitiva atender la situación de la mujer no es más que atender la situación de todos los integrantes de la comunidad. En caso contrario estaremos desnivelando a favor de la mujer, pero desprotegiendo a hombres o niños.
En el fondo, una sociedad justa, equitativa, respetuosa de deberes y derechos de todo el mundo, es lo indicado.

1 Comentarios para ésta nota

  1. Mónica Patricia Santa Cruz Argüello dice:

    A mi entender y siendo una mujer que actúa en barios ámbitos de esta sociedad, lo que se le da a la mujer no será equitativo hasta que no avancemos culturalmente, o sea, hasta que no hayan trabas como son la deconfianza sobre su capacidades y mientras las tareas del hogar no sean repartidas de forma tal que no sean solo preocupación de ellas.
    Cuando el hombre sienta que pueda actúar en el hogar en igualdad de condiciones que su mujer. Esto nno es un problema de las mujeres, es una cuestión de historia, de costumbre, lo que llamo cuestión cultural.
    Falta mucho pero bien vale tener un día, para que podamos medir cuanto se ha avanzado y seguir superandonos como sociedad.
    Gracias por permitir la expresión.

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