Muy Preocupante

as cifras de la deserción estudiantil, sobre todo en el Ciclo Básico de Secundaria y el pre universitario, son altamente preocupantes. Sólo uno de cada cuatro estudiantes de los sectores de menores ingresos logra completar el ciclo de Educación Media exigido para ingresar al nivel universitario.
Estas cifras son altamente preocupantes. En primer lugar porque estos jóvenes que pasan a ocupar el sector denominado de los “Ni-Ni” (ni trabajan ni estudian), aportan la mayor cantidad de adolescentes y jóvenes a las víctimas de las drogas, de la  frustración y de otras decisiones lamentables para su futuro y por lo tanto para el futuro del país.
Pero además esto tendrá directa repercusión en el país que queremos. Sin una fuerte base educativa, jóvenes preparados, con un nivel de conocimientos adecuado y una capacidad analítica preparada y desarrollada para discernir debidamente frente a cada tema, la democracia se va al carajo.
Las grandes masas ignorantes son fácilmente manejables y además fácil presa de los inescrupulosos, de los hábiles para engatusar, para engañar y llevar a estas masas hacia las decisiones que a ellos les interesa.
Cuando la persona no sabe discernir entre una buena información, debidamente chequeada, argumentada, con fuentes claras y ubicables y los “rumores” o afirmaciones temerarias de quienes “manijean” para el lado que les conviene, entonces asume posiciones y decisiones mas que sugeridas, definidas de antemano, bajo promesas falaces.
Se consiguen con muchas sonrisas, fuertes abrazos y hasta algún beso de Judas, como están muy de moda actualmente, pero en realidad, detrás de estas manifestaciones “guarda”, se esconden intereses mezquinos, actitudes injustas que pronto dejan el tendal de gente frustrada.
Más de uno estará pensando que exageramos y honestamente sabemos que a la gente joven no le interesan estos temas. ¿Qué dice?, se preguntan. Es más, nos atrevemos a decir que hoy a muchos de estos jóvenes que han quedado a la vera del camino se los ha llevado por otros rumbos, de tal forma que hasta tienen su propio léxico, que resulta difícil comprender para los adultos y su propia temática, totalmente ajena al “mundo adulto”. Su vida se limia a exigir, a tener, a lograr hoy para ayer los bienes o cosas materiales de su mundillo para una vida “placentera”, así sea por un momento, por un día o algunos días a lo sumo.
Los planes educativos retorcidos, que han dejado de lado los legítimos valores de una buena educación por distintos motivos, han llevado a esta realidad.
Por suerte no todos los jóvenes son “manejables” subrepticiamente. Por suerte el conocimiento y la preparación, la educación sigue siendo la única forma sólida y genuina de incidir entre quienes son capaces de escuchar y prepararse debidamente para la vida.
Ese es el camino a recuperar y seguramente si se asume a tiempo por todos quienes de alguna manera estamos involucrados en el tema, que somos todos los que entendemos que la educación necesita un golpe de timón, lo vamos a lograr.
Eso si, nunca será sin dejar los mezquinos intereses partidarios de lado.
Alberto Rodríguez Díaz
Las cifras de la deserción estudiantil, sobre todo en el Ciclo Básico de Secundaria y el pre universitario, son altamente preocupantes. Sólo uno de cada cuatro estudiantes de los sectores de menores ingresos logra completar el ciclo de Educación Media exigido para ingresar al nivel universitario. LosNI NI
Estas cifras son altamente preocupantes. En primer lugar porque estos jóvenes que pasan a ocupar el sector denominado de los “Ni-Ni” (ni trabajan ni estudian), aportan la mayor cantidad de adolescentes y jóvenes a las víctimas de las drogas, de la  frustración y de otras decisiones lamentables para su futuro y por lo tanto para el futuro del país.
Pero además esto tendrá directa repercusión en el país que queremos. Sin una fuerte base educativa, jóvenes preparados, con un nivel de conocimientos adecuado y una capacidad analítica preparada y desarrollada para discernir debidamente frente a cada tema, la democracia se va al carajo.
Las grandes masas ignorantes son fácilmente manejables y además fácil presa de los inescrupulosos, de los hábiles para engatusar, para engañar y llevar a estas masas hacia las decisiones que a ellos les interesa.
Cuando la persona no sabe discernir entre una buena información, debidamente chequeada, argumentada, con fuentes claras y ubicables y los “rumores” o afirmaciones temerarias de quienes “manijean” para el lado que les conviene, entonces asume posiciones y decisiones mas que sugeridas, definidas de antemano, bajo promesas falaces.
Se consiguen con muchas sonrisas, fuertes abrazos y hasta algún beso de Judas, como están muy de moda actualmente, pero en realidad, detrás de estas manifestaciones “guarda”, se esconden intereses mezquinos, actitudes injustas que pronto dejan el tendal de gente frustrada.
Más de uno estará pensando que exageramos y honestamente sabemos que a la gente joven no le interesan estos temas. ¿Qué dice?, se preguntan. Es más, nos atrevemos a decir que hoy a muchos de estos jóvenes que han quedado a la vera del camino se los ha llevado por otros rumbos, de tal forma que hasta tienen su propio léxico, que resulta difícil comprender para los adultos y su propia temática, totalmente ajena al “mundo adulto”. Su vida se limia a exigir, a tener, a lograr hoy para ayer los bienes o cosas materiales de su mundillo para una vida “placentera”, así sea por un momento, por un día o algunos días a lo sumo.
Los planes educativos retorcidos, que han dejado de lado los legítimos valores de una buena educación por distintos motivos, han llevado a esta realidad.
Por suerte no todos los jóvenes son “manejables” subrepticiamente. Por suerte el conocimiento y la preparación, la educación sigue siendo la única forma sólida y genuina de incidir entre quienes son capaces de escuchar y prepararse debidamente para la vida.
Ese es el camino a recuperar y seguramente si se asume a tiempo por todos quienes de alguna manera estamos involucrados en el tema, que somos todos los que entendemos que la educación necesita un golpe de timón, lo vamos a lograr.
Eso si, nunca será sin dejar los mezquinos intereses partidarios de lado.
Alberto Rodríguez Díaz






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