Ni ignorar ni estancarnos en el pasado reciente

El senador Jorge Larrañaga acaba de actualizar un proyecto de seguridad que a su juicio ayudará a mejorar el tema de la seguridad en la población, hoy innegablemente acuciado por una situación que amenaza salirse totalmente de control.
Lejos de cuestionar dicha iniciativa, nos interesa pronunciarnos con respecto a un punto específico. El senador nacionalista ha vuelto a proponer la conformación de una guardia nacional militarizada, que sin sustituir a la Policía, ni a órgano alguno, ayuda sobre todo en la prevención y el combate del delito.
Quienes se han opuesto hasta ahora a la conformación de este cuerpo militarizado, que supone sacar a los militares de sus cuarteles no sólo para apoyar tareas de ayuda social, sino también para algunas labores más afines a su función original, lo han hecho temiendo que vuelva a suceder lo que sucedió en el pasado próximo, cuando los militares fueron sacados de los cuarteles para conformar las mal recordadas “fuerzas conjuntas”, que no conformes con la función asignada, reprimió, torturó y asesinó en algunos casos a gente que no tenía delito alguno.
Esto pasó en nuestro país. No debemos ignorarlo, pero tampoco puede estancarnos en este temor, sacar a los militares de los cuarteles, pero debidamente controlados y sujetos al poder democrático es perfectamente factible.
Hoy quienes se mueven fuera de la ley, lo hacen casi con total impunidad, ya sea por carencias del Poder Judicial, o por carencias y deficiencias de la Policía encargada de prevenir y reprimir a los delincuentes.
No ocultamos que hasta el momento hemos expresado nuestra opinión contraria a la conformación de esta guardia, porque aún nos produce resquemor, debido a que nadie conoce a ciencia cierta cuál o cuáles son los controles que tienen las FF.AA.
Pese a esto, entendemos que las condiciones actuales justifican la conformación de estas guardias, pero imprescindiblemente integradas y controladas al sistema democrático. Si así no fuera, no estaremos de acuerdo, porque aspiramos a que ante la primera insinuación de salirse del sistema se debe anularla.
Entendemos que la labor debe ser más que nada disuasiva, pero con la atribución de reprimir en tiempo y forma y debidamente respaldada. Aunque deseamos dejarlo claro antes de aprobarse. Nadie puede ignorar que seguramente habrá errores, porque al autorizarse el uso de armas de fuego para reprimir a tiempo, esto significa que habrá casos que se dispare ante la sospecha que no siempre será certera.
A.R.D.







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