Ninguna razón es suficiente

Ul caso del taximetrista encarcelado un mes en el COMCAR, debido a que la Justicia le halló culpable de una rapiña a una pasajera y posteriormente liberado cuando Policía Técnica, mediante estudio del GPS, pudo probar que el coche no había estado en el lugar del hecho y algunas filmaciones corroboraban que no se trataba del taxi que conducía el procesado, tiene varias aristas.
En primer lugar, convendría conocer los pormenores que tuvo la Justicia para procesarlo con prisión preventiva y qué verificación de las supuestas pruebas se hicieron.
La privación de libertad es una de las medidas más severas para cualquier persona y por lo tanto se supone que los jueces deben cerciorarse de estar tomándola solo cuando realmente corresponde.
No se pueden cometer apresuramientos y no debe olvidarse aquello que es preferible dejar libre a un culpable, si no se le puede probar suficientemente su culpabilidad, que encarcelar a un inocente, sin tener plena certeza que ha sido el autor de un delito.
El daño que puede cometerse con estos errores puede llegar a ser irreparable, no tanto en lo material, sino en cuanto al prestigio y el honor de la persona.
La Justicia Uruguaya es una de las instituciones que hasta el momento sigue teniendo un muy buen prestigio y gozando de la confianza de la gente.
No se trata de aun error menor y por lo  tanto debería de informarse debidamente a la población para saber cómo puede cometerse, sobre todo para evitar que vuelva a suceder.
La propia ley establece que en estos casos la víctima del error tiene derecho a ser resarcido por el Estado  por el daño económico y en su dignidad sufrido por la injusta encarcelación.
Es lo menos que puede hacerse por reparar al menor mínimamente el error cometido, pero más importante aún es asegurarse que no haya posibilidad de que vuelve a suceder.
Felizmente es la excepción que confirma que no es habitual que no se cometan estos errores.
Muchas veces nos quejamos de que las leyes o la aplicación de las mismas  por parte de los jueces es demasiado “blanda”, pues bien, hay que tener cuidado que este tipo de presiones no nos lleve a caer en errores irreparables, procesando sin pruebas suficientes.

El caso del taximetrista encarcelado un mes en el COMCAR, debido a que la Justicia le halló culpable de una rapiña a una pasajera y posteriormente liberado cuando Policía Técnica, mediante estudio del GPS, pudo probar que el coche no había estado en el lugar del hecho y algunas filmaciones corroboraban que no se trataba del taxi que conducía el procesado, tiene varias aristas.

En primer lugar, convendría conocer los pormenores que tuvo la Justicia para procesarlo con prisión preventiva y qué verificación de las supuestas pruebas se hicieron.

La privación de libertad es una de las medidas más severas para cualquier persona y por lo tanto se supone que los jueces deben cerciorarse de estar tomándola solo cuando realmente corresponde.

No se pueden cometer apresuramientos y no debe olvidarse aquello que es preferible dejar libre a un culpable, si no se le puede probar suficientemente su culpabilidad, que encarcelar a un inocente, sin tener plena certeza que ha sido el autor de un delito.

El daño que puede cometerse con estos errores puede llegar a ser irreparable, no tanto en lo material, sino en cuanto al prestigio y el honor de la persona.

La Justicia Uruguaya es una de las instituciones que hasta el momento sigue teniendo un muy buen prestigio y gozando de la confianza de la gente.

No se trata de aun error menor y por lo  tanto debería de informarse debidamente a la población para saber cómo puede cometerse, sobre todo para evitar que vuelva a suceder.

La propia ley establece que en estos casos la víctima del error tiene derecho a ser resarcido por el Estado  por el daño económico y en su dignidad sufrido por la injusta encarcelación.

Es lo menos que puede hacerse por reparar al menor mínimamente el error cometido, pero más importante aún es asegurarse que no haya posibilidad de que vuelve a suceder.

Felizmente es la excepción que confirma que no es habitual que no se cometan estos errores.

Muchas veces nos quejamos de que las leyes o la aplicación de las mismas  por parte de los jueces es demasiado “blanda”, pues bien, hay que tener cuidado que este tipo de presiones no nos lleve a caer en errores irreparables, procesando sin pruebas suficientes.