No es el mejor momento, pero es imprescindible

Dentro de las particularidades que presenta un año electoral a estos efectos, se cuenta el hecho que se trata de un período inoportuno para lograr acuerdos en materia política. Pero de todas formas convendría tener muy claro que Uruguay necesita si o sí, políticas de Estado en materia educativa, en materia de educación, en temas laborales, en temas ambientales y demás.
Siempre hemos sostenido que es fácil criticar y cuestionar lo que se hace y efectivamente cuando se adoptan políticas individuales, teniendo en cuenta sólo la ideología que mejor nos convenga a lo que pensamos, estamos errándole de pe a pa.
En educación, por ejemplo, todos los sectores políticos defienden “una educación de calidad”, un nivel académico destacado, pero en realidad, lo que hemos visto que estos valores se predican y se defienden siempre y cuando convengan o armonicen con lo que pensamos.
Generalmente estos valores se pierden cuando tratamos de aterrizar o “bajar la pelota al piso”, porque en realidad existen muchos intereses que pregonan esto, pero al momento de implementar las medidas correspondientes ponen obstáculos o discrepan con los pormenores y en realidad lo que buscan es hacerlas fracasar.
Convengamos que es de por si un tema bastante complejo. Por ello requiere de la buena voluntad y de la buena disposición de todos los que participan en la búsqueda de bases comunes.
Acordar significa negociar, significa dejar por lo menos parcialmente las ideas que nos mueven de lado para asumir la necesidad de mejorar la formación educativa de nuestros jóvenes. Para atender las necesidades y los desafíos que nos plantea el futuro y en especial las nuevas tecnologías.
Para tener idea de lo que hablamos, basta señalar que entendidos en el tema laboral coinciden en señalar que al menos el 50 por ciento de los trabajos que existen hoy, ya no existirán en algunas décadas más y en cambio existirán trabajos que al día de hoy ni soñamos.
Si continuamos enfrascados en nuestras discusiones actuales, es probable que no haya trabajadores uruguayos preparados para estas tareas y por lo tanto lo más probable es que nuestros trabajadores compatriotas tengan que engrosar las largas filas de desocupados.
Es solo un botón de muestra, porque tanto o más seria es la situación en materia educativa, íntimamente ligada a este y del que procuraremos abocarnos en otra entrega.
A.R.D.