No es el punto en cuestión

Resulta curioso, para quienes no estamos involucrados en política partidaria,  ver como la gente se apasiona a tal punto que puede llegar a obnubilarse con algunos temas.
Pasados algunos días, entendimos oportuno referirnos a la demanda penal iniciada por el ex Intendente Ramón Fonticiella, a su sucesor, Germán Coutinho, por la existencia de algunos cheques de pago diferido extendidos por la actual administración del gobierno departamental que encabeza Coutinho.
Fonticiella reclamaba saber a quién se había pagado de esta forma, porqué se lo hacía mediante cheques diferidos, por qué monto y demás. El reclamo fue hecho mediante la Ley de Acceso a la Información Pública.
Los representantes legales de la administración de Coutinho objetaron en primer lugar la idoneidad de Fonticiella para reclamar esta información, objeción que fue desestimada por la magistrada, dado que la ley admite en este sentido que cualquier ciudadano pueda reclamar.
Pero la demanda esencial de Fonticiella era saber a quién se había pagado con estos cheques y por qué servicios.
Finalmente la jueza actuante determinó y fijó plazo para que la Administración Coutinho informe de montos, cantidad de cheques y numeración de los mismos, pero NO los destinatarios, a quienes entendió amparados en el secreto bancario.
Pero el hecho que nos lleva a esta opinión  no es la situación en si, sino la reacción que vimos posteriormente. Tanto una como otra parte tomaron la cuestión como si se tratara de una contienda deportiva, al punto de decir “ganamos” y lo curioso que en alguna medida ambas  partes entendieron lo mismo.
Esto es lo lamentable. En lo personal, creemos que lo mejor, si hablamos de transparencia sería saber qué se hace con los dineros públicos, a quién se paga, que se compra, qué se contrata, a quién y por qué.
No entendemos ni entenderemos nunca, el tufillo de satisfacción que se trasluce cuando se logra ocultar bajo el rótulo que sea algunos de los datos que entendemos deberían ser públicos.
No se trata de dineros privados. Después de todo los gobiernos, tanto departamentales como nacionales se nutren del dinero del pueblo y por lo tanto el pueblo tiene legítimo derecho – a nuestro entender – de saber en que se gasta.
Cuando se proclama que precisamente se “rinden cuentas” para que los salteños sepamos, que se hace con nuestro dinero, al menos no podría ser motivo de satisfacción, que se haya logrado ocultar algo.
¿Se entiende verdad?.
Alberto Rodríguez Díaz

Resulta curioso, para quienes no estamos involucrados en política partidaria,  ver como la gente se apasiona a tal punto que puede llegar a obnubilarse con algunos temas.

Pasados algunos días, entendimos oportuno referirnos a la demanda penal iniciada por el ex Intendente Ramón Fonticiella, a su sucesor, Germán Coutinho, por la existencia de algunos cheques de pago diferido extendidos por la actual administración del gobierno departamental que encabeza Coutinho.

Fonticiella reclamaba saber a quién se había pagado de esta forma, porqué se lo hacía mediante cheques diferidos, por qué monto y demás. El reclamo fue hecho mediante la Ley de Acceso a la Información Pública.

Los representantes legales de la administración de Coutinho objetaron en primer lugar la idoneidad de Fonticiella para reclamar esta información, objeción que fue desestimada por la magistrada, dado que la ley admite en este sentido que cualquier ciudadano pueda reclamar.

Pero la demanda esencial de Fonticiella era saber a quién se había pagado con estos cheques y por qué servicios.

Finalmente la jueza actuante determinó y fijó plazo para que la Administración Coutinho informe de montos, cantidad de cheques y numeración de los mismos, pero NO los destinatarios, a quienes entendió amparados en el secreto bancario.

Pero el hecho que nos lleva a esta opinión  no es la situación en si, sino la reacción que vimos posteriormente. Tanto una como otra parte tomaron la cuestión como si se tratara de una contienda deportiva, al punto de decir “ganamos” y lo curioso que en alguna medida ambas  partes entendieron lo mismo.

Esto es lo lamentable. En lo personal, creemos que lo mejor, si hablamos de transparencia sería saber qué se hace con los dineros públicos, a quién se paga, que se compra, qué se contrata, a quién y por qué.

No entendemos ni entenderemos nunca, el tufillo de satisfacción que se trasluce cuando se logra ocultar bajo el rótulo que sea algunos de los datos que entendemos deberían ser públicos.

No se trata de dineros privados. Después de todo los gobiernos, tanto departamentales como nacionales se nutren del dinero del pueblo y por lo tanto el pueblo tiene legítimo derecho – a nuestro entender – de saber en que se gasta.

Cuando se proclama que precisamente se “rinden cuentas” para que los salteños sepamos, que se hace con nuestro dinero, al menos no podría ser motivo de satisfacción, que se haya logrado ocultar algo.

¿Se entiende verdad?.

Alberto Rodríguez Díaz