No es ficción precisamente

Un científico uruguayo de nuestros días entrevistado días atrás, quien se ha destacado por haber realizado un gran aporte para el tratamiento del Alzheimer, señalaba su preocupación por advertir un hecho a nuestro juicio muy preocupante.
La tecnología avanza hacia el campo virtual, donde todo es lindo, todo perfecto y poco o nada tiene que ver con la realidad de nuestros días.
Los niños desde temprana edad son llevados hacia el denominado “chupete electrónico”, que no es otra cosa que los jueguitos que ofrece Internet o los videos que puede hallar en la denominada red de redes.
En estas columnas hemos advertido hace mucho tiempo de este riesgo, porque las pocas veces que hemos incursionado en la situación nos vemos tan confundidos que incluso nos resulta difícil advertir cual es el mundo virtual y cual la realidad de nuestros días.
La cuestión es a nuestro entender, saber perfectamente en qué estamos incursionando, cosa que no es habitual. Vale decir saber diferenciar el mundo virtual del mundo real, de carne y hueso.
El riesgo que se corre es precisamente el de vivir tan ajeno a la realidad de nuestros días que si nos “desconectamos” del mundo virtual no sabemos ni siquiera el ABC de la realidad que nos rodea.
Esta realidad es la que nos retrotrae a aquella máxima que se atribuye a los indios pieles rojas de los Estados Unidos: cuando caiga el último árbol, cuando muera el último pez, ustedes se convencerán que el dinero no se come”, sabia sentencia.
Hoy tal como lo sospechamos desde un principio, se sustituye el mundo real por el virtual. Sobre todo para los pre adolescentes y los adolescentes, resulta muy difícil distinguir entre un mundo y otro.
La enorme diferencia es que cuando se sale al mundo real, la diferencia es grande. Muchas de las cosas que nos han parecido perfectas y fáciles de lograr porque se hallan (supuestamente) al alcance de la mano, y la realidad les indicará que no es así, que nada se obtiene sin sacrificio y cuando se lo hace mediante dinero se aprende que en este mundo que les han inculcado todo se mueve por medio de don dinero. Ojalá seamos capaces de abrir los ojos a tiempo, de servirnos de la tecnología y no dejarnos usar por ella, porque en realidad detrás de ella se ocultan grandes intereses económicos que se limitan a mostrarnos el mundo que ellos quieren mostrarnos, aunque este en realidad no exista.
A.R.D.