No estamos de acuerdo

El nuevo Director Nacional de Cárceles ha opinado (ver El Observador del pasado sábado), que a su criterio debería de autorizarse un teléfono celular a cada recluso en el COMCAR. En principio y teniendo en cuenta que muchas de las estafas que se hacen por medio de celulares, se emitirían desde los establecimientos carcelarios, la afirmación parece disparatada.
El argumento del Director de Cárceles, es un poco como lo que se intenta hacer al legalizar, bajo ciertas reglas el consumo de marihuana. Gonzalo Larrosa discrepa con la prohibición de los celulares porque crea un mercado negro y es eso lo que entiende que hay que evitar.
Ahora bien, el mercado negro al que se refiere es manejado muchas veces por los propios funcionarios – no todos – que venden aparatos a los reclusos, allí es donde deben evitarse. El tema de los bloqueadores sólo sirve, según Larrosa, para que haya empresas privadas que lucren con el dolor de la gente.
En nuestra modesta opinión es un tema complejo. Prohibir los celulares es prohibir la comunicación con el exterior y esta es parte de la libertad que un recluso momentáneamente ha perdido por su reclusión. Estamos de acuerdo y a ningún recluso se le prohíbe esto, pero no hay que ser ingenuos, mediante los celulares también se dirigen las mafias y se llevan a la práctica determinadas acciones, como lo ha reconocido el propio Ministro del Interior.
Para ser claros, no nos gusta la idea de proporcionar celulares a los reclusos. Tampoco coincidimos con la idea de que la reclusión termine por arruinar de por vida al individuo, debido a que los reclusos no tienen un sistema que les permita rehabilitarse, según el nuevo director de cárceles.
No seamos ingenuos. Entendemos que es bueno que haya oportunidades de rehabilitación para los reclusos, siempre y cuando éstos estén interesados en rehabilitarse que no son todos los casos, en dejar el delito y aprender un oficio o similar. No todos lo están, como tampoco no todos usarían el celular con fines delictivos, de eso estamos seguros, pero para nosotros autorizar un celular por recluso y sin el debido control y bloque de la señal de Internet en determinadas circunstancias, sería casi que darle herramientas para que sigan delinquiendo.
Que hoy el sistema carcelario deja mucho que desear, no es un descubrimiento, pero el tema es delicado. Nosotros preferimos ocuparnos prioritariamente de las víctimas de los delincuentes, que no son pocas, antes que de ellos.
No pretendemos desentendernos del tema, pero tampoco desvivirnos por darles oportunidad sobre todo a quienes se hallan purgando condenas extensas por delitos graves.