No habrá desarrollo social sin desarrollo humano

Frecuentemente aspiramos a tener una sociedad más respetuosa, más ordenada y sobre todo más solidaria entre sus integrantes. Son estos aspectos del desarrollo social, que ojalá algún día podamos obtenerlos, pero por el momento es utópico.
Y consideramos que es utópico porque no es posible pensar en desarrollo social si antes no logramos el desarrollo de los valores humanos imprescindibles.
En resumidas cuentas, no cambiaremos nada en la sociedad si antes no cambiamos nosotros en aspectos esenciales que hemos ido perdiendo.
Si partimos de la base de que nosotros “no tenemos nada que ver” en el actual estado de cosas o si entendemos que “el mundo tampoco está tan mal ni va por un camino tan equivocado”, entonces este conformismo no hará más que apañar y dejar el campo libre para que el actual estado de situación siga profundizando su crisis.
Si no conseguimos formar un ciudadano consciente, solidario y comprometido con los que menos tienen, nunca lograremos tener mayor seguridad, mayor tranquilidad y menor índice delictivo.
Hoy subliminalmente todo empuja al adolescente y al joven a obtener lo que entiende que necesita en forma imprescindible. Es por esto que ya no pide, sino que “exige” de una u otra forma y también se le inculca que no importa la forma en que lo obtenga, lo que deba hacer para conseguir el dinero, la fama o el placer imprescindible, según le han inculcado quienes manejan el mundo, entiéndase impulsan la globalización, la economía descarnada que no repara en la persona, sino que fomenta el materialismo antes que nada, así se lo indican.
Si nos dejamos llevar por estos falsos valores, seguiremos viendo como grandes triunfadores y personas de éxito, quienes han obtenido dinero, sea de la forma que sea, hacen ostentación de riquezas y bienestar exagerado.
No importa si lo ha hecho destrozando la vida de jóvenes y adolescentes y a veces hasta niños proporcionándoles la maldita droga.
No importa si lo ha hecho prestando dinero en términos de usura para quedarse con los pocos bienes de quienes caen en sus garras.
Si no los desenmascaramos a tiempo y debidamente, estas personas seguirán siendo “ídolos” a cierto nivel y por lo tanto fomentando el “para qué voy a estudiar o  prepararme”, si “fulano” nunca lo hizo y mirá cómo nada en dinero…
Así están las cosas y por un motivo u otro, no vemos que nadie se plante frontalmente para alertar como corresponde del enorme riesgo que estamos corriendo con el paulatino deterioro de la comunidad que integramos…
¡Ojalá nos demos cuenta a tiempo!
Alberto Rodríguez Díaz

Frecuentemente aspiramos a tener una sociedad más respetuosa, más ordenada y sobre todo más solidaria entre sus integrantes. Son estos aspectos del desarrollo social, que ojalá algún día podamos obtenerlos, pero por el momento es utópico.

Y consideramos que es utópico porque no es posible pensar en desarrollo social si antes no logramos el desarrollo de los valores humanos imprescindibles.

En resumidas cuentas, no cambiaremos nada en la sociedad si antes no cambiamos nosotros en aspectos esenciales que hemos ido perdiendo.

Si partimos de la base de que nosotros “no tenemos nada que ver” en el actual estado de cosas o si entendemos que “el mundo tampoco está tan mal ni va por un camino tan equivocado”, entonces este conformismo no hará más que apañar y dejar el campo libre para que el actual estado de situación siga profundizando su crisis.

Si no conseguimos formar un ciudadano consciente, solidario y comprometido con los que menos tienen, nunca lograremos tener mayor seguridad, mayor tranquilidad y menor índice delictivo.

Hoy subliminalmente todo empuja al adolescente y al joven a obtener lo que entiende que necesita en forma imprescindible. Es por esto que ya no pide, sino que “exige” de una u otra forma y también se le inculca que no importa la forma en que lo obtenga, lo que deba hacer para conseguir el dinero, la fama o el placer imprescindible, según le han inculcado quienes manejan el mundo, entiéndase impulsan la globalización, la economía descarnada que no repara en la persona, sino que fomenta el materialismo antes que nada, así se lo indican.

Si nos dejamos llevar por estos falsos valores, seguiremos viendo como grandes triunfadores y personas de éxito, quienes han obtenido dinero, sea de la forma que sea, hacen ostentación de riquezas y bienestar exagerado.

No importa si lo ha hecho destrozando la vida de jóvenes y adolescentes y a veces hasta niños proporcionándoles la maldita droga.

No importa si lo ha hecho prestando dinero en términos de usura para quedarse con los pocos bienes de quienes caen en sus garras.

Si no los desenmascaramos a tiempo y debidamente, estas personas seguirán siendo “ídolos” a cierto nivel y por lo tanto fomentando el “para qué voy a estudiar o  prepararme”, si “fulano” nunca lo hizo y mirá cómo nada en dinero…

Así están las cosas y por un motivo u otro, no vemos que nadie se plante frontalmente para alertar como corresponde del enorme riesgo que estamos corriendo con el paulatino deterioro de la comunidad que integramos…

¡Ojalá nos demos cuenta a tiempo!

Alberto Rodríguez Díaz







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