No hace más que confirmar lo sabido

Varios matutes apresados en pocos más de una semana y probablemente alguno más que no fue capturado, no hacen más que confirmar algunos de los elementos que hemos sostenido en relación al contrabando de gran magnitud, al que el “cero kilo” ni lo toca.
Para detenernos sólo en el último matute apresado, convendría hacer notar todos los elementos que suelen quedar en la nebulosa para no comprometer “el negocio” y la forma en que éste se realiza.
Hata el momento que se sepa no ha trascendido cómo ni quien  introdujo el contrabanado al país. En qué momento ¿dónde estaba?. ¿Quién o quiénes lo cargaron y dónde?.
Una carga de huesos no está disponible en cualquier lugar, por lo tanto se sabe perfectamente bien donde se levantó la carga formal, pero además se supone que también se sabe si el camión llegó con sus bodegas vacías o no.
Se supone también que el empresario sabe cuanta carga de huesos lleva su camión, por lo tanto si llega a su destino con menos carga de la que puede llevar, tendría que averiguar a qué se debe.
Dieciocho o veinte grandes bolsas llenas ocupan un espacio importante en cualquier depósito o bodega de camión, y no pueden pasar desapercibidas con facilidad.
Generalmente las referencias a las que aludimos en las preguntas precedentes, suelen quedar sin respuestas y tampoco son mayormente investigadas  por nadie.
No es la primera vez que afirmamos que la costa “privatizada”, por un cercado de alambres y muchos perros a la que ya no puede acceder el público se presta para cualquier cosa. No tenemos elementos para afirmar que sea ésta la ruta del contrabando, pero nos gustaría poder afirmar, con elementos válidos que no lo es y la única forma, es devolviendo al uso público estos lugares cuyo cercado es una verdadera afrenta a la legalidad y una invasión al derecho público, que se hace ante la complicidad de quienes tienen la responsabilidad de hacer cumplir las leyes y el derecho de los ciudadanos.
Mientras sigamos jugando a las escondidas. Mientras se siga apuntando a los bolsos y no a las grandes bolsas, seguramente no podemos esperar más que un agravamiento en esta situación.
“Curiosamente” el “aprete” de Aduanas adoptado en las últimas semanas ha derivado en la captura de por lo menos cuatro grandes remesas de ropa desde Argentina hacia el Uruguay.
¿De dónde provienen?. ¿A quiénes están destinados?. ¿Quiénes las pasan por el río?
Son sólo algunas de las interrogantes que seguramente quedarán sin respuestas, pero cada vez más al descubierto.

Varios matutes apresados en pocos más de una semana y probablemente alguno más que no fue capturado, no hacen más que confirmar algunos de los elementos que hemos sostenido en relación al contrabando de gran magnitud, al que el “cero kilo” ni lo toca.

Para detenernos sólo en el último matute apresado, convendría hacer notar todos los elementos que suelen quedar en la nebulosa para no comprometer “el negocio” y la forma en que éste se realiza.

Hata el momento que se sepa no ha trascendido cómo ni quien  introdujo el contrabanado al país. En qué momento ¿dónde estaba?. ¿Quién o quiénes lo cargaron y dónde?.

Una carga de huesos no está disponible en cualquier lugar, por lo tanto se sabe perfectamente bien donde se levantó la carga formal, pero además se supone que también se sabe si el camión llegó con sus bodegas vacías o no.

Se supone también que el empresario sabe cuanta carga de huesos lleva su camión, por lo tanto si llega a su destino con menos carga de la que puede llevar, tendría que averiguar a qué se debe.

Dieciocho o veinte grandes bolsas llenas ocupan un espacio importante en cualquier depósito o bodega de camión, y no pueden pasar desapercibidas con facilidad.

Generalmente las referencias a las que aludimos en las preguntas precedentes, suelen quedar sin respuestas y tampoco son mayormente investigadas  por nadie.

No es la primera vez que afirmamos que la costa “privatizada”, por un cercado de alambres y muchos perros a la que ya no puede acceder el público se presta para cualquier cosa. No tenemos elementos para afirmar que sea ésta la ruta del contrabando, pero nos gustaría poder afirmar, con elementos válidos que no lo es y la única forma, es devolviendo al uso público estos lugares cuyo cercado es una verdadera afrenta a la legalidad y una invasión al derecho público, que se hace ante la complicidad de quienes tienen la responsabilidad de hacer cumplir las leyes y el derecho de los ciudadanos.

Mientras sigamos jugando a las escondidas. Mientras se siga apuntando a los bolsos y no a las grandes bolsas, seguramente no podemos esperar más que un agravamiento en esta situación.

“Curiosamente” el “aprete” de Aduanas adoptado en las últimas semanas ha derivado en la captura de por lo menos cuatro grandes remesas de ropa desde Argentina hacia el Uruguay.

¿De dónde provienen?. ¿A quiénes están destinados?. ¿Quiénes las pasan por el río?

Son sólo algunas de las interrogantes que seguramente quedarán sin respuestas, pero cada vez más al descubierto.