No hagamos a otros lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros…

El “destape” de las verdaderas acciones que llevan adelante los Estados Unidos en el mundo, disimuladas bajo sus servicios diplomáticos, han quedado al descubierto gracias a la difusión de los cables que ha hecho “Wikileads”

Esta difusión ha caído muy mal al gobierno estadounidense y sobre todo a los centros de poder que suelen estar por encima mismo de los gobiernos de los países.

Es que quedaron al descubierto acciones que los EE.UU. cuestiona y critica a otros gobiernos, pero lleva adelante subrepticiamente, convencidos de que nunca se conocerían.

Entre las acciones secretas que ha llevado adelante se incluye una investigación al actual Sub Secretario del Interior, Jorge Vázquez, quien también fuera  secretario de la presidencia durante el gobierno de su hermano Tabaré Vázquez.

Se lo investigó por una presunta red de tráfico de armas, de acumulación ilegal de armas y otros aspectos.

No creemos que esta investigación deba ser tomada demasiado en cuenta, porque los Estados Unidos han hipotecado prácticamente toda su credibilidad y su autoridad moral en el mundo, en base precisamente a falsedades y a acciones falaces que ha utilizado permanentemente como argumento para cometer tropelías.

No nos debemos olvidar de las supuestas “armas químicas” que aseguraba que tenía Saddam Husseim, excusa que sirvió a EE.UU. para llevar adelante la sangrienta Guerra del Golfo y meterle mano al petróleo iraquí.

Ahora bien, se nos ocurre preguntar ¿qué le pasaría a un diplomático extranjero si se le ocurriera investigar a un hombre del gobierno de los Estados Unidos, en los Estados Unidos?.

¿No sería acaso acusado de espionaje?.

Estas son las ridiculeces que deberían ser enfrentadas y rechazadas.

No somos de los que ponemos reparos para las investigaciones a los hombres públicos y menos aún nos gusta la censura de la información.

Lo que exigimos es responsabilidad y fuentes claras, para diferenciar lo que es información seria  responsable y de los que son rumores irresponsables, lanzados gratuitamente y sin que nadie se haga cargo.

Es ridículo pensar que los EE. UU. pudieran “preocuparse” por lo que puede pensar o hacer el Uruguay  para reclamar por esta intromisión en un país extranjero, pero sirve para saber cómo se maneja y qué piensa la nación que se considera “gendarme del mundo” en relación a algunos puntos que tiene el “tupé” de condenar a otros gobiernos.