No hay excusas para dejar de aplicar la ley

Si las personas violentas se van saliendo con la suya entonces el futuro que nos espera será cruel. Por estos días ha sucedido un hecho insólito e inadmisible, la agresión a un oficial de policía hasta dejarlo gravemente lesionado.
Todos los participantes en el hecho, que en menor o mayor medida tuvieron un rol en el hecho,  deberán sufrir las consecuencias establecidas, desde el primero al último.
Y no somos los que nos embarcamos fácilmente en la defensa de alguien llevados por la primera impresión o por algún tipo de sentimiento. Fuimos, somos y seremos defensores acérrimos de la ley y la Justicia.
No desconocemos que en algunas ocasiones se registran excesos y arbitrariedades que están fuera de la ley y que muchas veces se reacciona con exceso de violencia ante hechos violentos. Pero si tomamos estos hechos excepcionales como justificación para mirar hacia otro lado y otorgar impunidad a los autores de los hechos que originan las reacciones estamos errando totalmente.
A nuestro entender deben perseguirse y castigarse todas las acciones que están fuera de la ley. Castigar al policía que se maneja con una violencia excesiva ante la mínima infracción, toda vez que esté fuera de la ley, pero también castigar con todo el peso de la  ley a aquellas personas que se mueven fuera de la ley y parece que nadie ni nada pudiera hacérsela cumplir.
Es más, esta gente que se mueve en patotas y en barras, nunca la emprende contra los policías mas “duros”, sino que suelen emprenderla contra los más respetuosos de la ley, los más serenos y estrictos en el cumplimiento de su función profesional, los que no caen en excesos.
Contra ellos y no contra los mas “duros” se dan siempre estos actos, porque en el fondo no son más que cobardes patoteros.
Aquí hubo una agresión a un oficial de policía que resultó con graves lesiones y los agresores son conocidos. No hay absolutamente ninguna excusa para aplicar la ley en todo lo que ella dispone.
Si no fuera así, estaríamos dejando pasar una actitud que lamentablemente se viene repitiendo. Los actos de agresión de todo tipo hacia la autoridad policial, que nos guste o no, es la que tiene la responsabilidad de prevenir y reprimir todos los actos que están fuera de la ley.
Cuando alguien la emprende contra la Policía la está emprendiendo contra la ley, lo debe tener muy claro. Ni siquiera una pedrea se debería dejar pasar por alto. Eso sí, toda la represión que la ley permite y nada fuera de la ley.
Sea quien sea el agresor, así se trate de un policía o de un malviviente, siempre debe ser tratado dentro de la ley y sometido a ella.
No lo olvidemos.

Si las personas violentas se van saliendo con la suya entonces el futuro que nos espera será cruel. Por estos días ha sucedido un hecho insólito e inadmisible, la agresión a un oficial de policía hasta dejarlo gravemente lesionado.

Todos los participantes en el hecho, que en menor o mayor medida tuvieron un rol en el hecho,  deberán sufrir las consecuencias establecidas, desde el primero al último.

Y no somos los que nos embarcamos fácilmente en la defensa de alguien llevados por la primera impresión o por algún tipo de sentimiento. Fuimos, somos y seremos defensores acérrimos de la ley y la Justicia.

No desconocemos que en algunas ocasiones se registran excesos y arbitrariedades que están fuera de la ley y que muchas veces se reacciona con exceso de violencia ante hechos violentos. Pero si tomamos estos hechos excepcionales como justificación para mirar hacia otro lado y otorgar impunidad a los autores de los hechos que originan las reacciones estamos errando totalmente.

A nuestro entender deben perseguirse y castigarse todas las acciones que están fuera de la ley. Castigar al policía que se maneja con una violencia excesiva ante la mínima infracción, toda vez que esté fuera de la ley, pero también castigar con todo el peso de la  ley a aquellas personas que se mueven fuera de la ley y parece que nadie ni nada pudiera hacérsela cumplir.

Es más, esta gente que se mueve en patotas y en barras, nunca la emprende contra los policías mas “duros”, sino que suelen emprenderla contra los más respetuosos de la ley, los más serenos y estrictos en el cumplimiento de su función profesional, los que no caen en excesos.

Contra ellos y no contra los mas “duros” se dan siempre estos actos, porque en el fondo no son más que cobardes patoteros.

Aquí hubo una agresión a un oficial de policía que resultó con graves lesiones y los agresores son conocidos. No hay absolutamente ninguna excusa para aplicar la ley en todo lo que ella dispone.

Si no fuera así, estaríamos dejando pasar una actitud que lamentablemente se viene repitiendo. Los actos de agresión de todo tipo hacia la autoridad policial, que nos guste o no, es la que tiene la responsabilidad de prevenir y reprimir todos los actos que están fuera de la ley.

Cuando alguien la emprende contra la Policía la está emprendiendo contra la ley, lo debe tener muy claro. Ni siquiera una pedrea se debería dejar pasar por alto. Eso sí, toda la represión que la ley permite y nada fuera de la ley.

Sea quien sea el agresor, así se trate de un policía o de un malviviente, siempre debe ser tratado dentro de la ley y sometido a ella.

No lo olvidemos.