No hay excusas para hacer cumplir la ley

Muchas veces cuando se hace una afirmación que no tiene un sustento sólido, la consecuencia es que hay hechos que se manipulan, se deforman o se exageran, sin revisar debidamente las circunstancias y los detalles. Esto es sin llegar al fondo del asunto para saber si realmente lo estamos interpretando fielmente o nos estamos dejando llevar por “versiones”.
Esto viene al caso por la consulta efectuada al Jefe de Policía de Río Negro, quien además preside la Comisión Nacional para la Seguridad Rural, sobre el hecho de que habría malestar en algunos estratos de la Policía porque se dan casos de ladrones de ganado (abigeos), que son detenidos por la Policía teóricamente con “las manos en la masa” y la Justicia los deja libres.
Hablar en generalidades, en lugar de hacer mención a casos concretos, siempre tiene el riesgo de cometer equivocaciones importantes y por lo tanto no es acertado fundamentarse en las excepciones para sacar conclusiones generales.
Existe en todo esto un problema de incomunicación evidente. En algunos casos la Policía queda con el amargo sabor de haber procedido como se le pide, haber reunido lo que considera pruebas fehacientes y la Justicia no procesa con prisión, como se espera a los delincuentes-
Existen casos en los que el malestar policial es fundamentado y se explica debidamente. Hay gente que vive del robo, sobre todo de ganado, los hace reiteradamente y muchas veces ni siquiera pasa por la cárcel.
No es siempre, no es en todos los casos, pero los hay.
Pero también lo que hay que entender es que la Justicia no pueden o no debe mejor dicho, procesar si no tiene pruebas suficientes para probar la culpabilidad de un delito.
Sucede que el juez sencillamente no procesa o lo hace sin prisión y jamás se explica el por qué de la decisión. Así seguimos en un diálogo de sordos, la Policía cree estar haciendo bien su trabajo y no lo está y a su vez los jueces no explican por qué consideran que no hay pruebas suficientes.
Esto a su vez se presta para que florezcan las excusas para no cumplir con lo que la ley dispone y este es el riesgo, ¿para qué los voy a detener, a complicarme y perder tiempo si el juez lo larga?
Estas afirmaciones, que hemos oído, también son temerarias, sirven de excusa y no siempre se ajustan a la realidad. Tanto la denuncia, como las detenciones deben hacerse siempre y como corresponden para poner a los presuntos delincuentes en manos de la Justicia.
Si se entiende que ésta no obra debidamente, entonces es nuestro derecho decirlo públicamente para tratar de corregir los defectos o errores en la aplicación de la ley.