No sacarlo de contexto

Por estos días se ha replanteado la polémica por las letras de las murgas en el carnaval y está sucediendo algo insólito. Los políticos más conocidos consultando para saber si las murgas hablan de ellos o no. ¿Condicionarán su concurrencia a los espectáculos a este aspecto?
Es que uno de los temas difundidos en el carnaval montevideano ha avivado la polémica, debido a que “Momolandia”, la murga capitalina que tiene por cupletero a “Charly Alvarez”, tomó como motivo de su cuplé principal la actitud de la esposa de Jorge Batlle en ocasión del fallecimiento de este.
Obviamente que ha sido una actitud no habitual en estas ocasiones en que la gente suele manifestarse con dolor y recogimiento, pero conociendo al líder del Partido Colorado, estamos casi seguros que su esposa lo tendría conversado con él y se manifestó liberada y hasta alegre diríamos.
La murga ironizó sobre este hecho y la actitud de Mercedes Menafra de Batlle y algunos círculos cercanos al expresidente – no su esposa que ha dicho públicamente que entendió el objetivo de la murga – y seguramente más realistas que el rey, se sintieron agraviados por la interpretación de los hechos que hace la murga.
Sobre esta actitud entendimos que viene al caso reiterar algunos de los conceptos expresados en estas columnas el pasado 9 de enero, cuando publicábamos que “tratándose (el carnaval) también de un tema polémico por excelencia, trataremos de dar nuestra opinión antes que se planteen los puntos más candentes que aparejan siempre rispideces y tensiones.
Los carnavales más destacados, incluso los más participados y festejados por EL PUEBLO, han sido siempre aquellos que se desarrollan cuando el pueblo está “atragantado” con determinados temas que no se pueden revelar o manejar públicamente sin temor a represalias, debido a algún tipo de censura que cae de por sí en estos días, cuando el pueblo se junta.
Por este motivo, es que se dan las transgresiones, lo “normal” en estos tiempos es precisamente lo que raya entre la broma osada, atrevida, irrespetuosa, si se quiere y la agresión grosera o malintencionada.
Agregábamos que “en materia de bromas de carnaval, hay muchas anécdotas y muchas historias.
Admitimos que no conocíamos la que involucra al extinto presidente, Juan José de Amézaga, en cuyo gobierno se eliminó de concurso a una murga (Asaltantes con Patente) porque tenía la desfachatez de imitar y en alguna medida ridiculizar al presidente…
Era tan buena la imitación que hacía su director, que estando un día actuando la murga, Amézaga estaba en las primeras filas del público. La murga se confundió pensando que se trataba de él y en realidad era el presidente de la República.
Pero no termina allí la anécdota, porque lo más sabroso de la misma pasó después. Una vez terminado el carnaval, Amézaga convocó al cupletero y a toda la murga, les hizo un agasajo (léase asado) y luego les entregó una suma que se estima era el triple de lo que les hubiera correspondido por el premio.
Le dijo que a él le divertía la murga, aunque no así a su entorno.
Creemos que esto es lo mejor.
Entender que el carnaval es broma, asumirlo como broma y obviamente, dejarlo en el ámbito carnavalero, es la mejor forma de dejar expresar al pueblo, de escucharlo y muchas veces de saber que imagen tiene de sus gobernantes…
Así vistas y entendidas las cosas, como dice la murga “todos detrás de momo”.