No se debe confundir

De acuerdo a los últimos sondeos de opinión conocidos, hoy una amplia mayoría de uruguayos aprueba la rebaja de la edad para imputar a los menores infractores ante la ley.

No tenemos dudas que así sea. Teniendo en cuenta los hechos que trascienden ejecutados por menores de edad que hoy gozan de una situación jurídica especial por no haber alcanzado los 18 años, no tenemos la menor duda que hay una notoria mayoría a favor de esta medida, mayoría que incluso trasciende la posición partidaria en la materia.

Pero en este sentido, para no votar llevado por impulsos, creyendo que estamos aportando una solución total y adecuada al problema, resulta interesante tener en cuenta la opinión de técnicos en problemas sociales, de quienes hemos recibido las siguientes reflexiones.

¿Quiénes son los responsables?

¿Fueron hijos deseados?

¿Fueron hijos esperados?

¿Fueron hijos concebidos, gestados y recibidos con amor?

¿Fueron alimentados balanceadamente?

¿Fueron amados o fueron violentados, maltratados y denostados?

¿Cursaron educación inicial?

¿Fueron todos los días a la escuela?

¿Pudieron aprender a leer y a escribir, a calcular y redactar en los mismos tiempos que tú lo hiciste?

¿Fueron incluidos por la escuela o excluidos y expulsados?

¿Quién los mandó a la calle a pedir?

¿Quién les dio monedas?

¿Quién les suministró las drogas?

¿Quién las traficó?

¿Quién se enriqueció con el dinero que produjo ese tráfico?

¿Quién lavó ese dinero?

¿Quién compró, vendió o usó artículos que eran fruto de ese lavado?

¿Quién les puso un arma en la mano?

¿Quién compró o vendió esas armas?

¿Quién las fabricó?

¿Quién se enriquece cada día con las armas que matan cada minuto?

¿Quién les enseñó a robar?

¿Quién se los permitió y no les puso límites?

¿Quién se queda con el producido de sus robos?

¿Quién compra lo que ellos roban?´

¿Quién abusó de ellas y de ellos?

¿Quién los prostituye?

¿Quién paga por los servicios que ofrecen en sus cuerpos?

¿Y sus hijos qué modelo de madre y de padre recibieron?

¿Y los hijos de sus hijos?

¿Quién puede tirar la primera piedra?

Ellos son el fruto de la irresponsabilidad social, del enriquecimiento de unos pocos, del empobrecimiento de otros muchos, de la explotación, de la falta de solidaridad, del «hacé la tuya», del «no te metás», de la incapacidad del Estado y de sus servicios de prevención y profilaxis, de la falta de compromiso de los profesionales de la salud, de la educación y de la cultura, de los que confunden, a veces a sabiendas, entre promoción social y beneficencia.

Yo, tampoco firmo.

Bajar la edad para encarcelar no soluciona ninguno de esos problemas…