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No se trata de información, sino de formación

A menudo hemos notado que los programas oficiales que apuntan a enfrentar, erradicar o disminuir al menos problemas sociales graves, como son los accidentes de tránsito, la propagación del Sida,  la misma drogadicción y similares, apuntan los programas a proporcionar información, a abundar en los detalles de las consecuencias de las imprudencias o irresponsabilidad.
No sólo sucede con esto, sino con problemas de menor cuantía, como es la alimentación de los niños, tema en el cual los planes hasta hoy se han centrado en la información sobre las malas consecuencias que ocasiona una mala alimentación.
En este rubro debemos hacer la salvedad que este año se pondrá en práctica una nueva estrategia prohibiendo la venta de la denominada alimentación “chatarra” (saladitos, alfajores de determinados contenidos)  en las cantinas escolares, alimentos a los que acusa de ser la causa principal de la desnutrición por obesidad en la edad escolar. Esto es los niños “gorditos” que en realidad no son saludables, sino que son consecuencia de una mala alimentación que los “infla”y les causa diversos desórdenes orgánicos.
Prohibir la venta en las cantinas escolares es una buena medida, pero indudablemente no será eficiente si no se controla el consumo de estos alimentos en la escuela, de nada vale que no lo compren en la propia escuela, si lo pueden hacer “en la esquina” o en el barrio de donde proceden.
Pero en todos estos temas sucede los mismo, no es por falta de información que los padres o responsables de estos niños siguen permitiéndoles esta merienda.
No es por falta de información que se sigue siendo imprudentes en el tránsito, conduciendo alcoholizados, a velocidad excesiva o sin respetar otras disposiciones de tránsito.
No es por falta de información que se sigue siendo irresponsables en el sexo y las infecciones de HIV Sida continúan registrándose. Es más, resulta difícil hallar hoy a un sólo adolescente o joven que no esté informado sobre el Sida y sus consecuencias, pero esto no quiere decir que vaya a seguir los consejos sanitarios a la hora de tener sexo.
En definitiva, entendámonos bien, no se trata de información, sino de formación.
No creemos que falte información, sino que lo que falta es la disposición de respetar las disposiciones y los consejos que abundan para no caer en estos problemas. Lamentablemente no hay inyecciones de responsabilidad.
Sólo cuando tengamos suficiente conciencia de como debe ser nuestra conducta en estos temas podemos esperar una situación diferente, con menos muertos que lamentar en el tránsito, con menos enfermos de Hiv y las penurias que deberán afrontar el resto de su vida. Con menos niños y jóvenes obesos, por el  libertinaje de seguir consumiendo a diestra y siniestra la comida “chatarra”.
En definitiva, cuando entendamos que la mejor forma de enfrentar estos temas es mostrando que somos capaces de prevenir para evitarlos, sólo así lograremos los resultados que anhelamos.

A menudo hemos notado que los programas oficiales que apuntan a enfrentar, erradicar o disminuir al menos problemas sociales graves, como son los accidentes de tránsito, la propagación del Sida,  la misma drogadicción y similares, apuntan los programas a proporcionar información, a abundar en los detalles de las consecuencias de las imprudencias o irresponsabilidad.

No sólo sucede con esto, sino con problemas de menor cuantía, como es la alimentación de los niños, tema en el cual los planes hasta hoy se han centrado en la información sobre las malas consecuencias que ocasiona una mala alimentación.

En este rubro debemos hacer la salvedad que este año se pondrá en práctica una nueva estrategia prohibiendo la venta de la denominada alimentación “chatarra” (saladitos, alfajores de determinados contenidos)  en las cantinas escolares, alimentos a los que acusa de ser la causa principal de la desnutrición por obesidad en la edad escolar. Esto es los niños “gorditos” que en realidad no son saludables, sino que son consecuencia de una mala alimentación que los “infla”y les causa diversos desórdenes orgánicos.

Prohibir la venta en las cantinas escolares es una buena medida, pero indudablemente no será eficiente si no se controla el consumo de estos alimentos en la escuela, de nada vale que no lo compren en la propia escuela, si lo pueden hacer “en la esquina” o en el barrio de donde proceden.

Pero en todos estos temas sucede los mismo, no es por falta de información que los padres o responsables de estos niños siguen permitiéndoles esta merienda.

No es por falta de información que se sigue siendo imprudentes en el tránsito, conduciendo alcoholizados, a velocidad excesiva o sin respetar otras disposiciones de tránsito.

No es por falta de información que se sigue siendo irresponsables en el sexo y las infecciones de HIV Sida continúan registrándose. Es más, resulta difícil hallar hoy a un sólo adolescente o joven que no esté informado sobre el Sida y sus consecuencias, pero esto no quiere decir que vaya a seguir los consejos sanitarios a la hora de tener sexo.

En definitiva, entendámonos bien, no se trata de información, sino de formación.

No creemos que falte información, sino que lo que falta es la disposición de respetar las disposiciones y los consejos que abundan para no caer en estos problemas. Lamentablemente no hay inyecciones de responsabilidad.

Sólo cuando tengamos suficiente conciencia de como debe ser nuestra conducta en estos temas podemos esperar una situación diferente, con menos muertos que lamentar en el tránsito, con menos enfermos de Hiv y las penurias que deberán afrontar el resto de su vida. Con menos niños y jóvenes obesos, por el  libertinaje de seguir consumiendo a diestra y siniestra la comida “chatarra”.

En definitiva, cuando entendamos que la mejor forma de enfrentar estos temas es mostrando que somos capaces de prevenir para evitarlos, sólo así lograremos los resultados que anhelamos.