No se trata sólo de aprender a leer y escribir

Uno de los motivos de discusión más frecuente en nuestro país es el tema de la educación y en este sentido hemos visto enfoques parciales, enfoques desviados del verdadero centro del problema y enfoques absolutamente politizados.
Sucede que la costumbre es ver la situación educativa del país comenzando por sus resultados y además analizar el tema de acuerdo a encuestas y estudios cuyos pormenores son poco conocidos y hasta notoriamente desacertados.
Existe por otra parte la convicción de que el nivel de educación de nuestro país es malo, ha fracasado y las políticas llevadas a la práctica son nefastas. Así lo sostienen amplios sectores de la sociedad, los que además entienden que esta situación se refleja en todo lo que pasa en el país, comenzando por la inseguridad de la que se culpa frecuentemente a jóvenes que no han pasado por los centros de estudios.
Se comparan los resultados del sistema educativo uruguayo con la región y el mundo. Generalmente se lo hace teniendo en cuenta la cantidad de egresados y algunas veces también la calidad de la educación que reciben.
Nuestra convicción es que son todos análisis parciales. Si perdemos de vista que la educación no es más que una parte de lo que somos como comunidad, de los valores que debemos fomentar y sobre todo, si consideramos que todos tenemos parte de esta responsabilidad, entonces recién estaremos asumiendo la situación en su contexto general.
Poco o nada se aporta a solucionar el problema cuando resaltamos sus vicios, errores o defectos y no somos capaces de responsabilizarnos de proponer medidas concretas.
Tampoco se aporta nada cuando se niega la situación, cuando se deja de reconocer que estamos mal, que tenemos defectos y errores.
La educación es seguramente un buen termómetro, para medir la salud de una comunidad, pero siempre y cuando seamos capaces de admitir que tanto los maestros, docentes, como los padres, políticos y todos quienes integramos la comunidad somos de alguna manera responsables de la misma.
Mientras haya niños “sin padres” porque estos trabajan ambos y cuando están en casa están cansados. Mientras haya hijos de padres separados, que crecen sin sentir el afecto que emana de padres unidos y luchando juntos.
Mientras haya hijos con sus padres, hermanos y otros familiares presos y no seamos capaces de formarlos fuera del ambiente delictivo.
Mientras prefiramos criticar, recalcar lo negativo y omitir nuestra responsabilidad, entonces difícilmente habrá salida.
A.R.D.