No todo es bueno en las redes sociales

Las ventajas que suponen las redes sociales son innegables y el avance de la tecnología que las soporta es formidable, pero esto no significa que no haya riesgos en su utilización. Uno de los primeros riesgos es creer a rajatablas en todo lo que por ellas circula.
Muchas veces los principios elementales que rigen para que una informacion sea creíble, se dejan de lado y si el lector no está debidamente formado como para distinguir entre un rumor mas y una información chequeada y creíble, puede ser sorprendido en su buena fe.
Lo primero a tener en cuenta cuando se usa una red social es que se está utilizando un medio de comunicación masiva,  cuyo contenido en un alto porcentaje es anónimo. Como tal, lo que por ella circula debe ser chequeado,  identificando las fuentes correspondientes o descartando lisa y llanamente aquello cuya fuente no puede confirmarse.
A través de las  redes sociales se han hecho desde infamias y calumnias a estafas concretas muy onerosas. A la prueba está el desfalco de alrededor de 50 millones de dólares que lograron hacer piratas informáticos apenas unos días atrás mediante la falsificación de tarjetas de crédito y el ingreso a cuentas bancarias en pocos minutos y prácticamente en toda  la red bancaria mundial, dado que se hizo en 27 países al mismo tiempo, retirando el dinero en los cajeros automáticos.
Pero además hay otros daños y perjuicios que se originan en las redes sociales. Específicamente a través de Facebook o Twitter, la gramática, la ortografía y la puntuación en estos sistemas es realmente lamentable.
La gente que le utiliza argumenta que lo más importante es comunicarse, “pero vos me entendés”, se  oye, sin tener en cuenta los detalles como los que mencionamos que están destruyendo el lenguaje, tal como lo hemos sostenido desde estas columnas muchas veces.
En este tema la educación tiene un rol esencial, pero también lo deben tener los medios de comunicación masiva, dado que si se sacrifica la gramática en haras de la comunicación estamos cometiendo un gran error y retrocediendo en el avance que se ha logrado tras siglos de perfeccionar el lenguaje hablado para que sea perfectamente entendible por la mayor  parte de los hablantes del mismo idioma.
La mala escritura, los vocables regionales o locales, la deformación de la gramática van restringiendo el universo inteligible de un idioma limitándolo  precisamente a una región o un lugar determinado.
La desidia que notamos con respecto al daño que causa este tema seguramente nos va a costar muy caro, si seguimos por este camino lo más probable es que las futuras generaciones teniendo más y mejor tecnología se comuniquen menos y peor, emulando lo sucedido en la torre de Babel, según cuenta la Biblia.

Las ventajas que suponen las redes sociales son innegables y el avance de la tecnología que las soporta es formidable, pero esto no significa que no haya riesgos en su utilización. Uno de los primeros riesgos es creer a rajatablas en todo lo que por ellas circula.

Muchas veces los principios elementales que rigen para que una informacion sea creíble, se dejan de lado y si el lector no está debidamente formado como para distinguir entre un rumor mas y una información chequeada y creíble, puede ser sorprendido en su buena fe.

Lo primero a tener en cuenta cuando se usa una red social es que se está utilizando un medio de comunicación masiva,  cuyo contenido en un alto porcentaje es anónimo. Como tal, lo que por ella circula debe ser chequeado,  identificando las fuentes correspondientes o descartando lisa y llanamente aquello cuya fuente no puede confirmarse.

A través de las  redes sociales se han hecho desde infamias y calumnias a estafas concretas muy onerosas. A la prueba está el desfalco de alrededor de 50 millones de dólares que lograron hacer piratas informáticos apenas unos días atrás mediante la falsificación de tarjetas de crédito y el ingreso a cuentas bancarias en pocos minutos y prácticamente en toda  la red bancaria mundial, dado que se hizo en 27 países al mismo tiempo, retirando el dinero en los cajeros automáticos.

Pero además hay otros daños y perjuicios que se originan en las redes sociales. Específicamente a través de Facebook o Twitter, la gramática, la ortografía y la puntuación en estos sistemas es realmente lamentable.

La gente que le utiliza argumenta que lo más importante es comunicarse, “pero vos me entendés”, se  oye, sin tener en cuenta los detalles como los que mencionamos que están destruyendo el lenguaje, tal como lo hemos sostenido desde estas columnas muchas veces.

En este tema la educación tiene un rol esencial, pero también lo deben tener los medios de comunicación masiva, dado que si se sacrifica la gramática en haras de la comunicación estamos cometiendo un gran error y retrocediendo en el avance que se ha logrado tras siglos de perfeccionar el lenguaje hablado para que sea perfectamente entendible por la mayor  parte de los hablantes del mismo idioma.

La mala escritura, los vocables regionales o locales, la deformación de la gramática van restringiendo el universo inteligible de un idioma limitándolo  precisamente a una región o un lugar determinado.

La desidia que notamos con respecto al daño que causa este tema seguramente nos va a costar muy caro, si seguimos por este camino lo más probable es que las futuras generaciones teniendo más y mejor tecnología se comuniquen menos y peor, emulando lo sucedido en la torre de Babel, según cuenta la Biblia.