No todo es imprevisto

Las autoridades de Tránsito están preocupadas por la falta de utilización del cinturón de seguridad trasero y sostiene que sólo dos de cada 10 personas lo usan.
El en el lamentable accidente dehace pocos días registrado en la ruta 5, fue este uno de los elementos que determinó el fallecimiento de todos los ocupantes del automóvil siniestrado, entre elos dos niños.
Algo similar sucedió y en buena medida sigue sucediendo con la utilización del casco protector para los motonetistas.
Esta es la cuestión de fondo. Las imprudencias, la falta de responsabilidad, la insensatez, en mayor o menor medida es uno de los elementos determinantes de los accidentes de tránsito.
El seguro obligatorio apunta a atender las consecuencias a tercera víctimas, esto es aquellas personas que “sin comerla ni beberla” muchas veces son embestidas o afectadas por un accidente de tránsito.
Nadie podría discutir la justicia de este objetivo. Es más, conocemos casos de personas, peatones a veces que han sufrido accidentes que dejaron en ellos secuelas permanentes, pero por tratarse ya sea de alguien carente de recursos, quien le ha embestido, no pueden siquiera obtener un minúsculo resarcimiento.
Conocemos casos en que la causa del accidente ha sido un animal, generalmente perros, que no tienen la culpa, porque seguramente sus propietarios o tenedores deberían ser responsabilizados debido a que no cumplen con las disposiciones establecidas por el municipio a esos efectos.
En el caso del cinturón en los asientos traseros, se podrá argumentar que son muy esporádicos los casos en que los niños resultan víctimas de los accidentes y probablemente sea cierto, pero esto no justifica que se los someta a un riesgo innecesario, por mínimo que sea este.
Son estos elementos que muchas no se ven entre las causas de los accidentes, en estos casos bien llamados siniestros. Causas que son perfectamente evitables a poco demostremos mayor responsabilidad a la hora de empuñar el volante de un vehículo.
Es cierto que hay otros elementos, más graves. También es cierto que no hay otro camino para lograr resultados distintos al menos a mediano plazo, que encarar una campaña severa de sanciones a los infractores.
En alguna medida nuestros descuidos, por no usar un calificativo más severo, también juegan un papel importante en las consecuencias de los hechos.
Es hora que comencemos a mostrar mayor responsabilidad, mayor prudencia y respeto a las disposiciones existentes en la materia si pretendemos bajar las inexplicables cifras de mortalidad por accidentes de tránsito.